Obra Periodística

Donde trabajan los ocultados
“Solidar” Cooperativa de Trabajo ilimitadamente solidaria.

por Miguel Hernández 
para Revista Umbrales, Crónicas de la Utopía*

La clave es el Puente Alvear, sobre Avenida Costanera. Allí, donde el Suquía comienza a pintar ribetes portuarios con galpones pintarrajeados que por la noche se transmutan en bailables nocturnos, sucede una Córdoba distinta, anónima; como una línea invisible entre quienes ocupan su espacio con naturalidad, y aquellos que ejercen la exclusividad como norma cotidiana.




El cuadro es bastante simple, y por momentos contundente. Justo sobre el inicio de Barrio Pueyrredón, uno de los galpones de la empresa "CRESE" abre su inmensa boca de chapa para que entren y salgan camionetas, motos tirando carros, y para que el sol se adueñe del descanso de los trabajadores que de vez en cuando pitan algún cigarrito observando las montañas de cartón prensado, botellas plásticas, papel, todo en grandes paquetes compactados que más tarde volverán transformados en dinero.



Con eso se sostiene esta cooperativa. Y con el trabajo de los cartoneros, que uno podría calificar de duro, arduo, increíble, y algunos otros adjetivos que de todos modos no servirían para integrar la complejidad de su significado. Porque el oficio de cartonero podría brindarnos a los mejores nadadores, entrenados en las aguas de la crueldad urbana. Claro que esa marea va dejando en sus orillas cosas aparentemente inservibles, desechables, entre los que corren retazos de amor, de sentido de pertenencia, algunos olvidos, historias más antiguas o más nuevas, algunas zapatillas a las que les restan aún algunas cuadras pendientes. Y entre esa mixtura de supuestas inutilidades, los envoltorios, las cajas, los envases; de cartón, de papel, de plástico. Todos objetos desechables que es necesario entreverar con la basura orgánica, para seguir adelante con la inconsciencia de vivir sin que nos importe la vida del que está a nuestro lado, adelante, atrás, en las avenidas, en la noche, en el frío, en el tumulto del humo y las bocinas. Porque la conciencia ambiental pareciera ser una meta lejanísima que sólo puede cumplirse en algún primer mundo remoto que muchos no están dispuestos a conocer ni a imaginar para sí mismos.

         Pero la marea en su sino permite que aquellos que poseen cierto instinto de poetas, encuentren en las orillas, lo que es posible transformar en abrigo, en obra social, en monotributo, en techo, y en una labor organizada con la posibilidad de crecer a expensas de aquella celeridad que aprieta el corazón a diario.


Le pregunté a Hugo, en una pausa de su labor de acarreo hasta la prensa ¿Para vos qué es el cartón?, se sonrió y me contestó con rapidez y picardía: “Plata. Cuando veo lo que hay en las calles vengo por acá y les aviso vamos que hay platita en la calle”, y casi lo canturrea.

         No son más que una estampa pintoresca de bohemia y empedrado, y son más que una simple presencia en las calles. No son nada que no sean otros. Son personas, laburantes, trabajadores del cartón, seres humanos en primera medida, con necesidad de llevar adelante su vida y la de sus familias.

         Cristian Lozano, presidente de Solidar enuncia con un orgullo que se le escapa “Acá hay casi noventa familias entre las dos cooperativas que trabajamos. La nuestra tiene cuarenta y seis familias asociadas y va creciendo. Y son personas que aquí encuentran un techo, un trabajo, una obra social, un espacio que los contiene” La otra cooperativa, Cartoneros Organizados, cuenta con una cantidad similar de familias asociadas y trabajan “juntos y a la par” unos en el acarreo a pulso, y otros en la clasificación y compactado. Eso hizo que en gran medida se erradicara la tracción a sangre, junto con el aporte de las motos con carros que la empresa les aporta como herramienta.

     

   “Acá tenés que ser un poco de todo” explica Cristian, “un poco psicólogo, un poco asistente social, amigo, de todo”. Cuenta con treinta y cuatro años. “Pero nos bancamos entre todos. Si una compañera está embarazada, tiene una licencia por tres meses, como en las empresas grandes. Dos meses para que tenga su bebé con tranquilidad y un mes más para que le pueda dar el pecho. Y entre todos vemos, consultamos, ¿le podemos hacer el aguante? Sí, podemos. Y absorbemos entre todos ese laburo y ella sigue teniendo su sueldo. Más o menos cada trabajador cobra unos tres mil cuatrocientos pesos de bolsillo y tienen su aguinaldo, todo en regla como debe ser”. Cada tanto reza “porque nosotros somos la cooperativa, todos nosotros”. Se le sale. Se entusiasma. “Y hay gente grande que ya no encuentra trabajo en otra parte, y acá tiene su espacio. Almorzamos juntos allá arriba” señala un espacio a modo de terraza con sillones “y ahí también vemos los partidos (de Argentina en el mundial) y después se sigue laburando. Algunos vecinos piensan que nosotros tenemos un basural acá dentro, pero ya ves cómo está ordenado ahora y eso que se nos rompió la mula hace casi una semana. La mula para nosotros es todo. Sin mula no podemos cargar los camiones. Ahora hemos tenido que suspender las cargas y por eso tenemos más paquetes que de costumbre. Otros sin embargo han entendido cómo es la cosa y nos arriman sus paquetes de diarios o cartones para que no tengamos que ir a buscarlos”.


“No somos mugrientos. Somos trabajadores”

         Las dos cooperativas, Solidar y Cartoneros Organizados, producen entre 25 mil y 30 mil kilos semanales de cartón y papel que otras empresas e industrias compran a razón de un peso por kilo. Es decir, que entre ambas rondan la producción de unos cien mil kilos semanales de cartón prensado que es vuelto al circuito de producción de las papeleras. Cuenta aparte merecen los kilos de vidrio y plástico destinado a envases y producción de plásticos en general.


       "Tenemos todo en regla”, cuenta Cristian, “y además contamos con abogado, contador, Higiene y seguridad, cuenta bancaria, Rentas al día, como cualquier empresa, pero en este caso, cooperativa” y lo dice con el orgullo y la satisfacción de saber que gracias a ese impulso algunos han podido dejar su situación de calle, y otros han logrado contar con un sueldo después de mucho tiempo, venidos desde todos los barrios de Córdoba, sin diferenciación alguna.

         Y es la misma satisfacción con la que Angela se suma a la charla para remarcar algunos detalles que no quiere que se escapen. Los festejos de los días del Niño, del Padre, de la Madre y el Primero de Mayo, como celebraciones fundamentales. Y el detalle de haber logrado contar con una caja chica para sostener el sueldo de cualquier compañero o compañera que precise ausentarse de su puesto por razones mayores de salud o familia. Pero al mismo tiempo Angela necesita remarcar “Nosotros no somos mugrientos como algunos vecinos piensan. Estamos trabajando. Y aquellos que tengan dudas, que se acerquen hasta aquí y vean cómo trabajamos”.

         La tarde se retira ahora un poco más. La boca del galpón ha perdido un poco de fulgor pero ha quedado en la sonrisa de los trabajadores hombres y mujeres; en la dicha de otra jornada cumplida. Algunos volverán a sus hogares, y otros recién iniciarán el circuito de recolección nocturna.

         En el romance entre el asfalto y el cartón hay un ángel, un Cupido que ensalza las calles a pie de día, de noche, con su fe inquebrantable repitiendo continuamente “juntos se puede, juntos se puede”.


* Escritor, músico, periodista.
Fotografía: Miguel Hernández












Entrevista a Pancho Colombo
EL Papá de Umbrales, Crónicas de Fin de Siglo

Por Miguel Hernández

Allá por diciembre de 1993 nacía desde el CISPREN, una revista de pura cepa cordobesa, impulsada por el espíritu arltiano de un periodista de trabajo y de futuro; un hombre sin corazas que supo arremeter con la utopía en la mano, y el corazón puesto en la necesidad de defender la palabra como principal estandarte.





 Francisco “Pancho” Colombo también podría haber atravesado con idéntica actitud los años de plomo, los avatares de la militancia en la UCRI (Unión Cívica Radical Intransigente), la caída de Frondizi, y la lucha gremial de los trabajadores de prensa, portando una flor y un fusil como su más claro símbolo de lealtad al espíritu periodístico.

Algo tiene de Walsh, algo tiene de historia viva de la Córdoba más docta, y mucho de poeta. Y tal vez en esa mixtura de su sangre radique el misterio que lo impulsó a generar una revista documental, una herramienta que pudiera allanar el camino al periodismo de investigación.


En un simple departamento de la calle Río Negro de la capital cordobesa, tiene una veleta con un caballo arriba que va en dirección a una wiphala, señalando tal vez otro rumbo de tantas utopías puestas a funcionar como motor de su incesante pensamiento; una pinceleta entre otros enseres de hierro forjado, un mango de paragüas cruzando un machete, muchos libros y papeles, y algunos símbolos más que identifican claramente el sino poético que viene guiándolo desde hace años. Actualmente se encuentra en plena labor con una cooperativa de artistas y su empuje resulta asombroso después de tantas luchas con sus correspondientes conquistas y derrotas.

No cuenta con casa propia. Por su abnegación quedó fuera de las listas de beneficiados cuando los procedimientos administrativos no cumplían a rajatablas con el espíritu cooperativo o de autogestión que él mismo les había impreso en su creación.

Pancho recuerda su época de Secretario de Prensa, cuando el gremio era un verdadero recoveco despreciable en cuanto a defensa de los compañeros trabajadores de prensa, en calle Obispo Trejo 19 4º piso.
Es un excelente cocinero, y sabe lucir su gastronomía con la generosidad que siempre lo ha caracterizado. Algunas aceitunas sajadas traídas desde La Rioja y exquisiteces caseras en conserva previas al almuerzo, ofrecen el concierto justo para que Pancho eleve su memoria por los recovecos más profundos de la historia de Córdoba. Literatura, política, filosofía, nombres de calles, todo es un conglomerado de saberes puestos al pie de la misma veleta que ahora gira con el viento hacia la historia de nuestra revista, Umbrales.

¿Cómo se inicia tu carrera periodística?
Yo había viajado por todo el archivo del Diario Córdoba, que está perdido, donde estaba todo lo que era literatura del 30 y del 40 todo estaba ahí. Ese archivo está perdido. El diario Córdoba fue “un plato volador”. Había un diario de la tarde. El de la mañana era un diario aburrido. Y el diario Córdoba hasta el año 1964 copió ese desorden gráfico en el que más de una vez encontrabas una conferencia en tres partes, porque iba un periodista que encontraba un amigo y le decía “haceme el favor publicame esto para mañana” y otro amigo le decía lo mismo a otro y hubo una vez en que salió 3 veces la misma conferencia. Hasta que llegó un tal Paso que puso orden y creó una sección “Conferencias” con lo que ahorraba tiempo y espacio.
El Córdoba desaparece en el ‘82 y por qué se diferenciaba de otros? Porque era de tarde. Los diarios norteamericanos son como era el Córdoba; son vespertinos, porque a la noche el  hombre que venía  de trabajar no quería  ver lo que había ocurrido a la mañana, que era una sábana de letras, sino lo que había ocurrido  en el resto del día. Es decir, el informativo. Por eso era foto, mucha foto y letra grande y todo en negro porque la vista se cansa de noche. Y dicen que el Córdoba era una copia de Crítica, cosa que puede ser cierta en parte; la otra parte es mentira porque Agusti estuvo 5 años en Nueva York donde tomó ideas de los diarios  norteamericanos. Era un diario estable. Títulos grandes, subtítulos grandes, epígrafes, y mucha foto, es decir, la síntesis. Y tuvo un éxito que muchas veces fue impreso: Diario Córdoba, cuya venta es mayor que los dos diarios de la mañana juntos”.

¿Comenzaste en el diario Córdoba?
No. Yo entro en el ‘57 haciendo gremiales en el diario Orientación, que era un diario popular dirigido a los trabajadores por una idea de don Antonio Sobral. Él era el director y además propietario de la Editorial Raigal. Antonio Sobral (Villa María 1897 – 1971) era un abogado, sobre todo un pedagogo que fue base de la Universidad actual y diputado nacional y además el verdadero fundador de la cultura en Villa María. Tengo un amigo, Sergio Díaz que es historiador, que me ha dicho “si vos querés leer el castellano bien hablado, buscá la participación de Sobral en la Cámara de Diputados de Buenos Aires y vas a ver claramente la diferencia entre todos, y lo que hay que aprender de él”.
El compró ese diario porque quería hacer un gran diario federal y continuar con la editorial, y contaba con el apoyo de Frondizi porque era radical. Pero después Frondizi lo traiciona y no le da el préstamo que necesitaba y en el mismo 1957 se funde.
Después sacaba una revista literaria por mi cuenta, “Derrotero”, y más tarde le escribo una carta al director del diario Córdoba, en la que le solicito trabajar en un diario porque necesitaba escribir. Pasan seis meses, no me contesta, le escribo otra carta donde le ponía como ejemplo algunos temas para tratar como era el dique San Roque etc., un temario. A la semana llega un tipo en motocicleta a mi casa, con una respuesta del diario; “preséntese mañana”. Yo tenía un amigo en el diario, Alfredo Matté, uno de los mejores críticos del cine en Córdoba, era cineasta, hizo tres películas, no tuvo suerte, era comunista. Cuando recibo la carta voy a hablar con él para que me oriente. “No, quedate tranquilo”, me dijo; ya estás nombrado. Consigo hablar con el vice director, y al otro día fui a trabajar. El Secretario de Redacción, la “Chancha Pérez”, me conocía porque yo había pertenecido a la juventud de la UCRI y cuando se fue el presidente de la juventud, quedé yo. Así que tenía doble trabajo, de empleado y de dirigente político. El primer día la Chancha Pérez me pidió una editorial sobre el Río Primero, que era un pastizal, y ahí empecé a trabajar en el diario.

Hasta que año estuviste en el Córdoba?
El director del Córdoba me llama un día y me dice “Jorge Remonda quiere que vayas a verlo porque hay un lugar para vos” y me dio a cargo la página literaria. La Voz (del Interior) había comprado máquinas nuevas y necesitaba jugadores de primera. Después como a los secretarios les faltaba gente, no podían ver que yo trabajara libre y dedicado a una página. Entonces me hicieron trabajar como redactor cotidiano y me dieron a cargo los barrios y “hacer cocina”. Y tuve que aguantarlo porque era lo único que había. En el 77 trabajaba en La Voz y en el Córdoba, cerró el Córdoba y seguí en La Voz y trabajé hasta el 78 en que me sentí mal del corazón, y me descubrieron un problema de coronaria. El médico me dijo que podía seguir trabajando pero yo ya no quería. Había comprado una casa en Unquillo. Me jubilé en octubre del 78 y estuve hasta el 90. Después, con Graciela Remonda me pagaban por nota y la propia Graciela viajaba con nosotros; trabajé con ellos durante nueve años. Hasta que se vendió el diario.

Comienza Umbrales
Hacer una revista es difícil. Entonces pensé “mi experiencia como redactor es no saber nada y aprender mucho”. Cuando me enviaban a hacer una nota primero tenía que tomar un café, preguntar, y entonces me acordé del archivo. Cuando yo hablaba de Boedo y Florida, tenía todo ahí adentro. Por eso me propuse hacer una revista para los redactores. Un auxiliar, una herramienta, y sobre todo una guía de modo que tuvieran toda la bibliografía sobre un tema. Era como cursar el quinto año de letras o biología. Por eso siempre un mismo tema.

 (Pancho Colombo según Sarlanga)
Creo que el nombre fue creación de Toto López, no quiero ser injusto –aclara– porque cuando nos reunimos para crear la revista surgieron muchos nombres bonitos, pero finalmente Umbrales Crónicas de Fin de Siglo, fue el que prevaleció. Éramos como diez en total, contando al Maestro Sarlanga (Eduardo Williams Hermes Ruccio)                                                                                      

Después Sarlanga dice “qué lindo, la mejor revista que he tenido en mi mano fue una revista japonesa que tenía 20 cuadritos con temas”. Y la hizo así. Entonces habíamos coincidido que cada cuadrito tenía que estar ocupado por un personaje de cualquier raza, religión, profesión, que hubiese sido útil a la humanidad. Aunque tuviese problemas. Había que honrarlo.                             


Y el pacto era “menos dos”: Hitler y Stalin. Y ahí aparecieron todos. Evita, Perón, Irigoyen, todos. Y  faltaba uno. Yo había llevado una foto que salió adentro, porque Umbrales tiene una cosa importante. El fotógrafo no era valorado por su labor; era como la sirvienta que limpia un piso, siempre pasivo, el último orejón del tarro. Entonces dije “son artistas, hay que devolverles la dignidad que tienen y elevarlos” Entonces consideramos que la fotografía tenía el mismo valor que la mejor nota escrita. Los compañeros se pusieron contentos y había una sección de tres cuatro o cinco fotos.

Foto Víctor Heredia
Habíamos ido con Víctor Saavedra a hacer una nota de turismo a Traslasierra, aunque yo descubriendo la parte histórica que me interesa. Entonces nos dicen en San Javier “acá hay una casa colonial que es de los jesuitas (en todos lados tienen el mismo canto, los jesuitas son culpables de todo) y allá fuimos. Era una casa colonial del 1600 que duró 40 años y perduró en la memoria hacía doscientos años, porque siempre estaba en obra y era la única casa colonial antigua hecha en adobe con su tejado. Estaba a la mitad destruida, se le había desmoronado el techo y ahí vivía una familia con diez hijos; la mujer se fue y lo dejó al esposo con los hijos. Y ahí sentado en el suelo había un nenito que retrató el fotógrafo. Entonces le dije “ampliame esto”. Había que entregar la tapa y estaba Sarlanga esperando y me preguntaba ¿qué ponemos?. Entonces le dije vamos a poner esto, mirá este rostro lo que está diciendo. Y resultó ser una niña que tenía una enfermedad que no le permitía crecer. Y rápidamente me senté a escribir una columna que apareció adentro donde estaba el significado de cada uno de los cuadritos, y esa niña representaba a todos los niños de Latinoamérica. Y salió y fue la Niña de San Javier. Y vive, pero ahora la han sacado, y a mí me gustaría preguntar por qué han hecho eso? Es lo más importante de Umbrales.

Como va para vos la dupla papel – revista electrónica?
Por rapidez, información tipo telegrama sí creo que es bueno. Pero creo que el papel es necesario tocarlo. Creo que hay mayores posibilidades para el que diagrama. La macana es que por cada libro o revista que editas matás un árbol. También hay que pensar en eso, hay que plantar tres árboles para que esto no se acabe porque hay mucha gente que trabaja en el papel. Pienso que el mensaje llega mejor. También podría desaparecer la fotografía. Lo bueno de la vía On Line es la rapidez.  Y Umbrales le da al CISPREN la modernización que no tenía, porque un día Nilo Neder (Diputado UCR) me dijo “Pancho he visto la revista y me gustó mucho. Ya voy a venir a ayudarte”. Vino un día cuando estaba la segunda revista y me dijo “muy buena. Te felicito, da gusto. En Buenos Aires yo hablé con mis colegas”. Abre una carpeta, saca un sobre y me entrega un cheque por cinco mil pesos. Se cumplimentó lo administrativo y se cobró el cheque. A los tres meses vino de nuevo y otra vez, otro cheque. Y por tercera vez vino y me dijo “Pancho comprá algo”. Entonces entendí que quería que comprara algo perdurable ¿y qué mejor que una computadora? Entonces hablo con Margarita Serioni, y le comento la idea. En ese momento eran caras, nos faltaban unos mil pesos pero nos iba a traer una mejoría notable y vamos a ser independientes. Bueno, entonces se decidió y compramos la primera computadora. Vino la chica Miller, y empezó a trabajar junto con Sarlanga que le dictaba, y junto con un dibujante hacían la diagramación. Después el gremio ya no hacía más los papeles impresos, lo hacían ahí mismo. Modificó todo.



Del “Libro de Elogios”

Las Bibliotecas Populares

“Donde hay una biblioteca, hay una luz de claridad convocante. En un pueblo pequeño que apenas se corporiza en el paisaje, cuyos habitantes se tutean siempre con el aislamiento y la tristeza, la pequeña biblioteca nacida por la voluntad de unos pocos visionarios les alcanza la respiración boca a boca a sus vidas. Y lo mismo pasa en un barrio, cercano o alejado del centro de la ciudad, ámbito en el que a pesar de la concentración demográfica, se vive tan solo como en una isla.
En una biblioteca abierta a todos los ojos y a todos los modos de pensar se está amasando la alegría del presente y del futuro. Hay mucha gente que no entiende esta simple verdad y esto ocurre porque no todos pueden pensar sin obtener ganancias particulares. Otros opinan que no vale la pena sacrificarse por los demás, mucho menos por los desconocidos, por esos anónimos seres que quizás algún día nos ayuden a alimentarnos cuando no podamos hacerlo por nuestras manos o nos resuelvan ahora, frente a nuestros ojos, un simple trámite burocrático, la venta de un artículo de primera necesidad o una operación de alta cirugía. Cuesta apostar por la confianza de nuestra herencia humana: el egoísmo funciona como un ancla, nos detiene; el optimismo o lo mismo es decir la esperanza, pone alas a nuestras ganas de vivir (…)”

                                                                                                                      Francisco Colombo














Acaba de reeditarse el libro “Las Cuatro Estaciones (Alabanza al paisaje de Córdoba)” de Francisco Colombo (Editorial El Copista). Disponible en Librería El Espejo- Córdoba.













Quique Pesoa al natural
“Una Ley no soluciona la comunicación”

Por Miguel Hernández
Para Revista Umbrales



Llegar a San Marcos Sierras para un encuentro con este referente del periodismo radial y televisivo significa, entre otras cosas, adentrarse en el misterio del pensamiento dicho a pesar de todo y muy lejos de los eufemismos. Nada tan lejano para un Pesoa que se expresa tal como es, haciendo uso de su derecho natural de vivir y actuar como piensa y además, decirlo.


Sobre el costado del ingreso amplio a Hostería La Merced, se asoma un cartel que reza “Campana”. Y si uno tira del cordón, pueden ocurrir dos cosas; que detrás de una puerta de rejas se asome primero un perro labrador de pelo largo tan calmo como el Quilpo, o que desde adentro una voz que suena bien anuncie la llegada de este mítico conductor que por momentos nos sitúa frente al compromiso de repreguntarnos acerca de nuestras convicciones y cuestionarnos todas nuestras certezas.
De todos modos, la Ley de medios audiovisuales recientemente modificada propone un porcentaje mayor de críticas que de aciertos, por lo que el diálogo se abre espontánea y rápidamente por parte de uno de los convocados al debate previo a la aplicación de la ley.
Nos abriga una cocina a leña de pulso firme frente al frío, y un clima de bodega junto a uno de los tambores que cobija el “Flor de Peludo”, el cabernet (de un corte exquisito) que produce y envasa Quique para obsequiar a los amigos. Mientras conversamos, él disfruta de un puro y el ambiente se puebla de aroma a chocolate.


Lo más preocupante de esta ley de medios  tal vez sea ese famoso 33 por ciento en el que las asociaciones civiles sin fines de lucro podrían acceder a una licencia, aunque disputándose el espacio con otras asociaciones civiles que puedan representar fondos capitalistas. Por otro lado existió una convocatoria con ribetes circenses al que estuviste convocado. ¿Cuáles son para vos los puntos más críticos de esto?

Primero habría que arrancar diciendo que cualquier ley es mejor que la 22.285 firmada por Videla, Martínez de Hoz, Aguindeguy, Washington Pastor, y Llerena Amadeo. Cualquiera. Habría que decir también que tuvimos veintipico de años de democracia sin que nadie pudiese tocar la ley. Nadie. Había intereses muy poderosos como hay también intereses muy poderosos para que no salga la ley de Entidades Financieras, cosa que necesitamos,  pero bueno, hay presiones muy grandes en el Senado; sesenta y pico de senadores y trescientos diputados no pudieron tocar la ley de medios.

Ni hablar de una ley que además ajuste los términos económicos

Por otro lado en todos esos años de democracia, con la 22.285 lo único que se tocó fue el único articulo bueno que tenía esa ley, de los milicos, que era anti monopólico. ¿Qué se toco de esa ley? Ese artículo para permitir que el Grupo Clarín se transformase en Grupo Clarín y pudiese tener acceso a tener todo lo que tiene ahora. El artículo 45. Nadie nunca cuestionó esto. (fuma)  Esto a mí me demuestra a las claras que en principio la aparición de una nueva ley de radiodifusión es un hecho positivo. Traiga lo que traiga. Después nos podemos sentar a analizar cuáles son los costados que nos gustan o que sí nos gustan. Pero debo decir que hoy en día con la polarización “K” o “anti K”  estúpida que estamos respirando, arrancando un comentario como el que acabo de hacer, ya soy K. Debo decirte  que no soy K; tampoco soy “anti K”. Pretendo reconocer algunas cuestiones que me parecen piolas, y criticar algunas que no me parecen piolas. Es decir, pretendo tener un pensamiento independiente.
Las cosas evidentemente, muchas de ellas, se están haciendo a medias. Quizás porque no se puede hacer otra cosa. Nadie dijo que este gobierno es un gobierno revolucionario.

El gobierno, si lo dice

Bueno pero la verdad es que no es un gobierno revolucionario. Es un gobierno que tiene una inclinación hacia un proyecto nacional y popular, y está metiendo la uña creo que donde puede sin llegar al hueso de la situación. Pero para llegar allí, necesitamos un gobierno revolucionario. Este no lo es. Entonces no le pidamos a este gobierno cosas que no puede hacer o que no está dispuesto a hacer. El modelo agro exportador no se toca. Grobocopatell y los pooles de soja son los que le están dando de comer al país por lo tanto aunque la soja tenga Glifosato, aunque tengamos 30 millones de hectáreas cultivables y haya 23 millones de hectáreas de soja, eso no se toca, tambos había 15 mil y ahora hay 3 mil. Este es un costado de la historia que hay que ir balanceando, porque yo creo que no se trata únicamente de la Ley de Medios, sino de un conjunto de cosas dentro de la cual está inscripta. Hay algunos que piensan que la ley de medios fue parida a la luz de una reyerta entre el gobierno y el Grupo Clarín, y que la tuvieron mucho tiempo cajoneada como una amenaza, hasta que tuvieron que sacarla. Pero la ley tiene ese tercio que me parece positivo y que no existía antes, donde se contempla a las ONG a las emisoras independientes, a las emisoras barriales, pero no tiene a su vez solucionado cómo se va a producir eso. Cuál es el financiamiento con el que va a contar ese tercio para poder realizarse y que no quede únicamente en la letra escrita.


Y por otro lado ¿quién decide la adjudicación de licencias?

A ver. Este gobierno lo que hizo para combatir un multimedio, fue armar un multimedio. Esto es así de innegable. Comenzó a cooptar medios de comunicación, que no me parece mal. Lo que me parece mal es que a este multimedio lo llaman estatal y no lo es; es un multimedio del Gobierno, no del Estado, lo mismo que Radio Nacional, que no es una emisora estatal sino que es una emisora del gobierno de turno al igual que Canal 7. Nunca lo fueron. No es que este gobierno específicamente cooptó los medios de comunicación que llamamos estatales. Siempre los llamamos estatales y nunca lo fueron.  Y este es el principal disparate.
He tenido una discusión con María Seoane en la que yo le dije “por  qué no te dejás de joder con esto del pluralismo y el Estado. ¿Qué tiene de malo que esto sea del Gobierno? ¿Qué tiene de malo que el Gobierno tenga medios para comunicarse con su gente?” No hay nada de malo en eso, basta de hipocresías.


Si nos detenemos en ese punto. Esta Ley de Medios comienza y termina siendo una ley hipócrita.

Es que no creo que haya nada que se inscriba fuera de la hipocresía en el mundo de hoy. Y no me estoy refiriendo solo a la Argentina. Está Jean Baudrillard, pensador francés que elaboró la teoría del simulacro – algo que me fascinó cuando lo leí porque lo entendí con claridad – basándose en un relato de Borges y un cuento anterior, donde los reyes encargan a los cartógrafos que hagan un mapa del reino del mismo tamaño del reino. Los cartógrafos se ponen a laburar y lo arman, y todo el mundo vive feliz arriba del mapa. Pasa el tiempo y alguien descubre que en un lugar el mapa empezó a romperse, mira debajo del mapa y el territorio no existe más. ¿Y qué hace este tipo? No denuncia, porque sabe que es pasar a la nada. Tapa, arregla como puede, y sigue con el simulacro. Esta especie de gigantesco relato de lo real es lo que nos hace vivir en un simulacro constante.

Siempre la respuesta del gobierno frente a las críticas es “hagan propuestas para modificar lo que hacemos” ¿Cómo hubieses modificado, en tu calidad de participante del debate, la inscripción de todo lo que debatieron sobre la Ley de Medios?

No es posible. En ese marco no había posibilidades de cambio alguno. A ver. Deciden una nueva ley federal de educación y comienzan a armar congresos y grupos. La educación en este país la maneja la Iglesia. Desde hace 300 años. No es nuevo esto. La educación sigue de la mano de la Iglesia. La pública, la privada la eclesiástica, cualquiera, cualquier plan educativo depende de la iglesia. Y si hay alguien que quiere que nada cambie es la Iglesia. Por lo tanto mi hija de 13 años sigue estudiando las mismas cosas que yo estudiaba hace cincuenta en el colegio secundario. ¿Qué ha pasado? ¿No pasó nada?¿ nada se modificó? Es que seguimos con una educación enciclopedista totalmente inútil, ya para mi coleto, el que está opinando soy yo. No es una verdad de a puño, soy absolutamente subjetivo en las cosas que digo y digo lo que pienso, y me parece que tenemos que empezar por la educación, no por una ley. Una ley no sirve para nada fuera de contexto, no se puede ni siquiera pensar en la aplicación de una ley fuera de contexto. Una ley no nos arregla el problema de la comunicación porque va mucho más allá y vuelvo al principio de esta charla y te digo: Es un Todo lo que hay que modificar, y lo que hay que modificar es la educación de Catalina para que dentro de veinte años sea una dirigente con albedrío, con pensamiento independiente. En las escuelas lo que están haciendo es unificar y uniformar, que es lo mismo que están haciendo los medios de comunicación: Unifican y Uniforman. Entonces nunca vamos a salir de esta estupidez que tenemos en el melón como sociedad. Tenemos un hato de pelotudos que somos nosotros, siguiendo todo como en un partido de tenis, a ver si Lázaro Báez y si no es Lázaro Báez, y las discusiones que se arman son tan playitas, tan elementales. Escucho gente discutir que no ha leído ni el Patoruzú, y digo ¿de dónde sacan sus puntos referencia? De TN o de Víctor Hugo Morales. Es muy pobre la discusión, sumamente pobre. Porque los medios de comunicación están también polarizados. Sos K o Anti K, si estás más o menos en el medio, probablemente no te escuche nadie. A nadie le interesa escuchar una dialéctica de este tema. A nadie le interesa escuchar  “estoy en contra de este gobierno porque sigue permitiendo la minería a cielo abierto, pero al mismo tiempo ha puesto en evidencia al diario Clarín que se tuvo que sacar la careta con todo su grupo”. Vuelvo con este pensamiento y digo: a mí me interesa parte de la ley de comunicaciones pero si no me meto con todo el contexto, una ley no me soluciona la comunicación; para nada. Y si este multimedio que arma el gobierno le  “gana” al multimedio Clarín, ¿qué carajo hacemos después con el nuevo multimedio que queda? Que sigue siendo un multimedio y como tal tiene una bajada, una opinión, que va a ser la única opinión nuevamente.

El Partido Obrero ha denunciado que la democracia ha sido cómplice de no haber modificado durante años una ley de la dictadura ¿podemos decir que alguna vez existió un manejo democrático de los medios?

Yo creo que no. Creo que no porque tampoco hay un viso democrático de verdad en el resto de las cosas. Sigue siendo todo una especie de simulacro. Hasta que no metamos la mano hasta el hueso me da la sensación que todo va a ser “Como si”. Nosotros seguimos en el Titanic corriendo con papeles a tapar agujeros para que no entre el agua. La gente sigue votando totalmente influenciada por los medios de comunicación, se gasta muchísimo dinero en las campañas de un lado del otro, de donde sea, porque saben que están incidiendo directamente en la población a través de la publicidad. Y esto es un disparate en sí mismo. No se puede gobernar con publicidad; no se puede triunfar en un gobierno solamente porque tenés más medios de comunicación, no es así. Hay una cuestión de programas, de proyectos. La oposición está tajando los penales. El gobierno los patea todos y los mete todos en el arco. Y la oposición dónde está? ¿quiénes son? Yo soy muy amigo de Hermes Binner, pero a ver, ¿con qué puede gobernar este país Hermes Binner?. Si nosotros seguimos sosteniendo que este país se puede gobernar únicamente a través del peronismo y esto es una verdad de puño porque ya probamos otras cosas y no funcionaron, seguimos estando en un punto muerto, no nos superamos. Esta es mi visión, simplemente es lo que pienso.

Hace falta perder la linealidad en el conocimiento?

Yo creo que todo está en la educación popular, pero no ésta que se denomina de esa manera creyendo que la educación está llegando a las masas. No, no, me estoy refiriendo a la otra. Es el cuerpo social del país el que está jodido, no estamos pensando, no tenemos pensamiento independiente, y esto es lo que más me jode. Así como estamos, no vamos a avanzar.

Julio 2013


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Paraná Ra ‘ Angá  (La figura del Paraná)
El Viborón de Barro

La expedición Paraná Ra’ Angá reunió artistas, científicos y viajeros en sensitiva vibración con el río. Fandermole, Martín Prieto y Daniel García, pusieron imágenes y sonidos al viaje.



Fui al río …

Fui al río y lo sentía
Cerca de mí, enfrente de mí
Las ramas tenían voces
Que no llegaban hasta mí
La corriente decía
Cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
Sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
Con sus primeras sílabas alargadas,
Pero no podía

Regresaba
– ¿Era yo el que regresaba?–
En la angustia vaga
De sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
Corría en mí
Con sus orillas trémulas de señas,
Con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
Y suspiraban en mí los árboles,
Y el sendero y las hierbas se apagaban en mí,
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

                                                               JUAN L. ORTIZ
                                    De El Ángel Inclinado (1937)






La expedición Paraná Ra’Angá a bordo del Crucero Paraguay zarpó desde la ciudad de Buenos Aires en los primeros días de marzo de 2010 en el mismo trayecto recorrido por el soldado Ulrico Schmidt junto a Pedro de Mendoza.
Mezcla de viaje romántico, sueño alucinado a contrapelo del tiempo y expedición científica intentando redescubrir lo que normalmente constituye una realidad imponente definida por sí misma, la iniciativa fue  encabezada por Martín Prieto, Director del Centro Cultural Parque España de la ciudad de Rosario. La propuesta contempló un recorrido de 26 días en el que la tripulación compuesta por científicos y artistas (expertos en sonidos, músicos, pintores, dibujantes, astrónomos, cineastas, arquitectos, astrofísicos) debían convivir dispuestos a ser impresionados por el río en todos sus aspectos. La consigna, dejarse impactar por el viborón de barro, y traducir eso al cruce de las coordenadas de tiempo y espacio sobre un único motivo de pensamiento. El conocimiento y colaboración entre artes y ciencia que a lo largo de la historia del Paraná inquietó a historiadores, filósofos, poetas y navieros.
Así, el músico Jorge Fandermole, o el dibujante Daniel García, entre otros, dejaron su impronta en obras como Chamarrón de Proa de Fandermole, y las obras que reproducimos a continuación por gentileza de la (hoy desaparecida) Revista Transatlántico y del mismo Martín Prieto.






Chamarrón de Proa
(Jorge Fandermole)

Me abriré en las grietas,
Si me tallan en madera.
Me arderá la herrumbre,
Si me pliegan en metal.
Que cualquier materia
Que se toque y que se vea
Poco ha de durar.
Pero si me buscan en tonadas marineras,
Tal vez en el modo de pulsar,
Haya una chamarra aguardentosa y trajinera,
Duradera y blanda de cantar.
Llevo un son chamarritero
Que cobija la ilusión
De que lo arranquen del sueño
Y lo planten de mascarón
De un barco hecho del deseo
De quien lo viene a abordar
Yendo a buscar qué quién sabe,
Subiendo el río hacia atrás,
Subiendo el Paraná,
Subiendo el río hacia atrás,
Subiendo el Paraná,
La chamarra que nunca
Respeta las fronteras, Don Aníbal, ¿no es así?
Hoy pide permiso
Para regresar a la tierra guaraní.
Y pretende por temperamento y lejanía,
Porque es de una estirpe de ultramar,
La amarren a proa, y empapada de alegría

Le dejen el río navegar.





Jorge Fandermole Dixit


No se puede pensar poéticamente la Hidrovía. Si una parte del mundo real desaparece o se deteriora, al mismo tiempo se empobrece. ¿Qué significaría que se empobrezca? Significaría dejar de tener los rasgos que tiene, adquirir otros en menor proporción, en menor cantidad, o por ejemplo, que baje la diversidad, tanto de la fauna como de la flora. Cuando desaparece el monte, no es que desaparece el monte, desaparecen especies y desaparecen por lo tanto las denominaciones (…) Cuando el universo desaparece, desaparece el lenguaje que lo menciona, y por eso digo que cuando se deteriora un sistema se deteriora paralelamente el universo que da cuenta de él. Desaparecen colores, desaparecen formas; es decir que la percepción se achica. Se deja de nombrar. La realidad misma pareciera que se va achicando. Esto tiende a la homogeneización, a lo mismo que tienden los cultivos de la soja, a que todo sea un cultivo único, un monocultivo homogéneo.

(…) Yo creo que la memoria homeostática de la naturaleza es más grande, es más grande que la de la economía capitalista, tiene unos cuantos años más. Los equilibrios naturales se restablecen con otra lógica. Uno dice para qué tanto cuidar el medioambiente si un meteorito te puede destruir un hemisferio. Es cierto, pero ahora, por ejemplo, no hay más olas grandes en el río por el dragado, ni siquiera durante las tormentas. Esto me lo dijo un tipo que navega el río a menudo.

Fuente: Revista Transatlántico
Ilustraciones: Daniel García


   




El libro contiene un CD con las obras "Camalote", de Oscar Edelstein, "Paraná Aña", de Francisco López, "El diminuto Juan", "Yarará", "Chamarrón de proa" y "Cielito marangatú", interpretadas por Jorge Fandermole -la última, junto a Mito Sequera-, y un poema de Juan L. Ortiz, y otro de D.G.Helder, ambos interpretados por Helder. Un DVD trae la animación "Remontando el futuro del río", de Pere Joan, y el video "Amba. Una especie de paraíso", de Laura Glusman.
  




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Historia de una ausencia siempre presente
HOMENAJE DE ROBERTO MERCADO A ARMANDO TEJADA GÓMEZ




Cuando Roberto Mercado dice “Canción de los Amigos”, los amigos se conmueven; y la canción les entra como un chorro de celebraciones, porque decir y cantar al viejo Profeta del Viento que nos signa el camino con historias de fanfarrias, edictos y distancias de Compadres, es un compromiso con la voz propia, la de uno mismo, en este tiempo que tantas veces supo anunciarnos el poeta.

Ocurre que su voz tan amplia, demanda facetas, los distintos costados de un mismo Armando vueltos canción y palabra, aunque siempre exigiendo la notoriedad de haber incorporado sus propias palabras al compromiso de vida que cada uno ejerce en el día a día. Esto es, decir a Armando en lugar de hablar de Armando; recitar a Armando en lugar de sólo recordarlo; sostener su voz en vez de resonarlo, y llevarlo adelante, y ejercerlo, volver a colocarlo entre la misma gente de la que no se ha ido nunca como un sello imborrable de un tiempo que nunca podrá agotarse.

El homenaje encarnado por MercadoRamón Maza en recitados y Raúl Vega en excelencia de guitarra, cuenta altisonancias, aunque por momentos sobrevuela el tronco poético del Profeta del Viento y abre zonas donde se hace necesario escuchar la voz actual de Armando, y reconocerla. En ese caso, el extremado parecido del tono de voz y las formas de Maza en los textos, ensombrecen la fuerza que demanda el clímax musical, que por otra parte exige matices en forma continua. Y abre claramente la conclusión de que el verdadero resultado de la certeza poética, se encuentra en la extensión por años y generaciones de lo dicho por el autor, aunque no necesariamente del mismo modo. Es que tanto Armando, como Hamlet (Lima Quintana), como Jaime Dávalos, Manuel J. Castilla y los referentes poético musicales de nuestra cultura popular, han alcanzado la extensión por siglos a través de un país y luego un continente (o viceversa) precisamente por la impronta personal que los destacaba tanto en sus obras como en sus formas de decir y hacer lo que decían y vivían. De nada sirve en ese caso la emulación puesta sólo al servicio del color.

No obstante, el trabajo desarrollado abre caminos, instruye, propaga, y concierta nuevas miradas sobre una obra tan amplia que por su misma esencia, demanda también una difusión de mayor alcance en su convocatoria, lo cual compromete la autocrítica de los organizadores del II Encuentro Cultural Voces de la Tierra. Porque si en algo los términos resultan coincidentes a la hora de la difusión -que critica obviamente siempre a los medios de mayor espectro de público, quienes no brindan acceso a este tipo de encuentros- es justamente en la necesidad de hacer llegar una obra como la de Armando al público que desde siempre ha optado por desconocerla. Y si de debates se trata, poco sirve reunirse a debatir entre algunos la necesidad de difusión sin haber elaborado previamente otras estrategias.

Es decir, que aquello de “quien quiera oír que oiga”, por momentos no sustenta la imperiosa necesidad de que el canto verdadero, llegue al pueblo.



Miguel Hernández



Misterios de Pájaros

De cuando Ernesto Cardenal y el Zorzal hablaron de Revolución




Cuando Ernesto Cardenal habla, el zorzal del pino a  un costado de la galería en que conversamos, trina enloquecidamente. Cardenal habla de revolución y poesía. El zorzal gorjea tribulaciones de cuando el hombre olvida sus pájaros. Y se oyen los dos, uno a otro, en este enero caluroso de 2011 en la ciudad de Cosquín. Una respuesta como un disparo, un gorjeo. Como en plena revolución.



La expectativa por el encuentro con Ernesto Cardenal es prácticamente la misma que la de un imaginario encuentro con Fidel Castro o aún más, con Ernesto Che Guevara. Es decir, hablar de Latinoamérica con quienes han sido precisamente el pulso más exacto de la lucha por la construcción del continente, por los sueños de libertad e independencia a través de la confrontación armada, la tan poco deseada para algunos, Revolución. Para otros en cambio, esa Revolución era la que algún día nos podría ofrecer un sentido de pertenencia, la que nos devolvería al menos en parte los sueños rotos, la sangre de los castigados, aquello que intuitivamente sabíamos que nos estaban robando aunque no pudiéramos definir en términos precisos qué, y sin embargo nos dolía. Aquella Latinoamérica que leíamos pese a las prohibiciones, aquella que escuchábamos pese a la censura en la voz de Víctor Jara, en la Canción con Todos de Armando Tejada Gómez, en el Informe de la Situación de Víctor Heredia, o aquella a la que volvían todos los días –llegados ya los ochenta- los exiliados que nunca supimos en qué momento habían debido transformarse en desterrados para poner a salvo la nariz, las ganas de seguir adelante, el arte, o la música.

Ernesto Cardenal en este punto, es casi un Ave Fénix de nuestros propios sueños de Revolución. Es el que nos puede enseñar –porque esencialmente está Vivo- cómo se podría pensar hoy la Revolución, en caso de ser posible, en esta nueva América de ALCA y ALBA.
 “En la poesía cabe todo” descubre a través de la norteamericana Ezra Pound, y eso mismo lo conversa con Mario Benedetti [1]. En Ernesto Cardenal también cabe todo.
Allí conviven el Ernesto Cardenal sacerdote, el Ernesto Cardenal Revolucionario, el Ernesto Cardenal poeta, y el Ernesto Cardenal hombre, capaz de lamentarse lejos de su Solentiname, ante nosotros y al borde de alguna lágrima, por el suicidio de uno de los integrantes de esa comunidad habitante de la isla.
Es difícil saber cuál de todos ellos florece a cada paso a medida que transcurre la charla, pero por necesaria obviedad, predominan el soñador, el poeta, y el revolucionario en medidas similares, simultáneas, porque evidentemente la Revolución es parte del sueño.

E. C. Se dice que los recuerdos empiezan a los cuatro años. A los cuatro años yo recitaba cosas inventadas, disparates, y a los seis años tenía unos versitos también disparate, y desde entonces soy poeta. Mi infancia fue muy feliz. Casi toda mi infancia es feliz. Casi toda digo, no toda, porque tenemos un amigo que tuvo una infancia sumamente triste, más bien siniestra, en un orfelinato  hasta el bachillerato, y era un poeta muy alegre aparentemente y ahora en este mes de enero, se ahorcó y es porque había sido atormentado (se quiebra) y frustrado desde que nació porque cuando nació se murió su madre y padre no tenía ya así fue su vida.
Digo yo que casi todas las infancias son felices. La mía fue en una ciudad, Granada, de Nicaragua, los primeros años y los siguientes de los 5  los 12 en la ciudad de León una ciudad también colonial con mucho ambiente histórico en la que también fui muy feliz sobre todo con aquel ambiente de historia. Algo que para mí era romántico y evocador esa vieja ciudad. Desde entonces también he estado siendo poeta.
Después a mitad de la vida tuve un cambio de vida, lo que se llama una conversión, un encuentro con Dios lo que me hizo entrar a un Monasterio Trapense en EEUU en Kentucky, donde fui muy feliz pero tuve que salir porque mi salud no era para esta orden tan estricta. Mi maestro de novicios o mentor me orientaba en la vida monástica el escritor místico Thomas Merton me aconsejó que no entrara en ninguna otra orden religiosa. Me decía que esas cosas ya eran bastante anacrónicas y que fundaras una pequeña comunidad en Nicaragua para llevar la vida contemplativa que yo había querido llevar en el monasterio y eso fue lo que hice en una isla de el lago de Nicaragua, en Solentiname. Ahí estuve hasta que la revolución me sacó de ahí porque nosotros también nos fuimos identificando con ella. Cuando triunfó la revolución fui nombrado Ministro de Cultura y lo fui durante todos esos años. Pero la revolución también se frustró por injerencia de los EEUU que hizo que perdiéramos unas elecciones y se perdió la revolución después de eso, no por ello. Eso hizo que perdieran la moral algunos dirigentes y empezaran a robar antes de entregar el poder al nuevo gobierno, y eso fue lo que verdaderamente terminó con la revolución.
He escrito mis memorias en tres tomos. EL tercero de ellos habla sobre la Revolución, con el título LA REVOLUCION PERDIDA, porque ya no hay Revolución.


M.H -¿Dónde se ubica el poder actualmente en Nicaragua, en las estructuras del Estado, está en el pueblo tal como en algún momento lo ambicionaron, donde se ubica el sujeto revolucionario?
E. C. No, el poder está en dos personas, en la pareja presidencial. Solo ellos mandan en el país y mandan en todos los poderes. Ahora, últimamente también hasta en el ejército.

(Un colega entrañable, Marcelo Nocetti, pregunta acerca del momento del ingreso de Cardenal al frente sandinista, su encuentro con Fidel, a través de quién accedió a las filas revolucionarias, teniendo en cuenta además la efervescencia Guevarista en la lucha de esos años.)

E. C. No fue un momento, fue toda una evolución. Yo siempre había tenido una vocación política de rebeldía ante la dictadura de Somoza. Así entré al monasterio trapense con esa pasión política de rebelión, no diría de revolución porque no la conocía. Pero creyendo que al entrar a un monasterio tan estricto donde se renunciaba a todo renunciaba también a las ideas sociales y políticas, pero ese gran maestro que tuve Thomas Merton[2] me quitó esa idea. Me dijo que uno no debía de cambiar, que Dios me quería como era, aunque fuera distinto. Que tenía que ser con todo lo que había sido incluso con mis ideas políticas y cuando me hablaba de esa fundación que yo debía hacer en mi país,  me decía que el contemplativo no debía estar indiferente frente a los problemas sociales y políticos. Mucho menos me decía allá en América Latina donde hay tantas dictaduras militares. Entonces yo ya iba digamos, entrenado a eso, a atender también esos problemas sociales y políticos y naturalmente eso me fue acercando a la guerrilla que estaba entonces comenzando a sufrir en la montaña. Yo con la formación de Merthon era un partidario de la NO Violencia, gandhiano, entonces yo admiraba mucho esa lucha que había para un cambio, no los métodos que usaban que eran de lucha armada. Tenía ese error.  Porque después tanto yo como el pequeño grupo de mi comunidad como la mayoría del pueblo de Nicaragua nos fuimos dando cuenta de que la única solución política de Nicaragua era la lucha armada. Porque allí no había elecciones libres, no había partidos políticos, no había oposición,  no había prensa libre,  no había otra manera.  En otros países había otras condiciones. Pero en la que estábamos nosotros ya llevaba cincuenta años de tres Somoza que se heredaban el poder. No quedaba más que las armas.  Ellos mismo decían, los mismos Somoza decían que “solo con las balas nos sacarán del poder”. Eso fue también justificado después en Colombia por el Papa Pablo VI cuando visitó América Latina, diciendo que “en una tiranía evidente y prologada, estaba justificada la lucha armada”. Y eso hizo que incluso los Obispos de Nicaragua que eran conservadores  y reaccionarios y habían estado siendo hasta entonces somocistas, ellos mismos también reconocieron que era legítima la lucha de la guerrilla. Entonces ya no había ninguna barrera que me separara a mí de ellos.  Al principio en esos años en Solentiname, tuve encuentros con Carlos Fonseca, que fue el fundador del Frente Sandinista y al principio yo le decía que estaba de acuerdo con ellos pero no con sus métodos. El me invitaba a que fueras a la guerrilla como sacerdote, como capellán, pero yo sentía que me iban a utilizar. Que la razón por la que iban a llevar era más bien de tipo oportunista. Pero poco a poco fui acercándome más a ellos hasta el punto que me delegaron para una comisión en Roma ante el Tribunal Russell para denunciar todas las atrocidades que había en Nicaragua, y yo lo hice  cumpliendo una orden del Frente Sandinista, muy peligrosa para mi pensando que podía no regresar a Nicaragua o que acabaría con la comunidad que teníamos en Solentiname pero obedecí y entonces ya era un miembro del Frente Sandinista. Hasta me pusieron seudónimo a mí y a mi hermano el jesuita, sacerdote, que por esos años se incorporó también al Frente Sandinista ya también con seudónimo, de manera que cuando triunfó la Revolución, éramos la revolución nosotros también.


M.H -El Papa Juan Pablo II una vez lo sancionó a usted. ¿Usted lo sintió de esa forma, como una sanción?
E. C. No fue una sanción, sino una reprensión pública al arribar al aeropuerto de Managua. Había anunciado él que no quería la presencia mía en el recibimiento. Porque eran varios sacerdotes que estaban en el gobierno pero el único al que le tocaba estar en el gabinete era yo porque el padre (Miguel) d'Escoto que era canciller estaba operado en Nicaragua y mi hermano jesuita no era Ministro de Gobierno sino el director de la Juventud Sandinista. Entonces el que estaba en el gabinete era yo, y según el gobierno yo tenía que estar presente aunque el Papa no quisiera. Yo le he mandado a decir que si no quería que no pasara por Nicaragua. Hacía poco había hecho una gira por Centroamérica salteándose Nicaragua. Era muy feo que el Papa volviera a hacer eso entonces, después de muchas negociaciones se convino en que yo iba a estar pero que él no tenía que saludarme a mí ni a ningún Ministro sino que iba a pasar saludando a todos con la mano. Y el Secretario de Estado del Vaticano dijo que esa solución era “muy inteligente” (se ríe), muy del Vaticano, para ellos muy buena solución, pero el Papa se burló de ellos desde que se bajó del avión . Hay una biografía que dice que desde la ventanilla del avión me vio o le señalaron que ahí estaba yo. De manera que lo que él hizo después fue pasar saludando a todos hasta tener que saludarme a mí. Yo me quité la boina, hice una genuflexión y entonces fue que me hizo esa reprensión pública delante de todas las cámaras, diciéndome “Usted debe regularizar su situación” . Algo muy vago no?. Porque los obispos en aquel momento habían autorizado la presencia de tres sacerdotes en el gobierno diciendo que era por el bien común. Eso habían dicho públicamente, se había publicado en El Observador Romano (L'Osservatore Romano), se había dado la noticia en la Radio Vaticana, de manera que el Papa lo sabía, pero no me iba a poner a discutir con el allí en público sino que me quedé callado y ya tuvo que dejarme y pasar saludando a los demás. Ese fue el incidente personal. Nosotros seguimos como antes dos o tres años, hasta que nos vino la orden del Vaticano de que debíamos renunciar en quince días o tener una suspensión canónica que significaba no poder administrar los sacramentos. Nosotros en primer lugar no renunciamos y entonces pasamos automáticamente a ser sancionados, lo cual a mi personal no me afectó porque no me había hecho sacerdote para administrar sacramentos sino para llevar una vida contemplativa en el sacerdocio y lo he seguido haciendo. De manera que continúo con la suspensión “Ad Divinem”, de lo cual un teólogo en Florencia me dijo que debería llamarse “Ad Humana”.
Mientras estuve en el Monasterio Trapense no había para mí más que la relación con Dios. Cuando salí fundé esa pequeña comunidad en Solentiname y estando allí fui invitado como jurado a Cuba en el Premio Casa de las Américas y allí descubrí la revolución cubana. Y esa fue mi segunda conversión en Cuba a la Revolución. Y entonces descubrí  que Dios es liberación de la humanidad y de los pobres y que un sistema como el de Cuba era un sistema también evangélico en q   que se ponía en práctica el Evangelio. Eso me hizo ya revolucionario.

(Marcelo Nocetti es certero, y su pregunta, aún más interesante)
M. N. ¿Qué tuvo Cuba que no tuvo Nicaragua? Que le faltó a Nicaragua para que no pudiera continuar con el proceso revolucionario como lo hizo Cuba?
E. C. El caso de Nicaragua fue una injerencia de los EE.UU.  de los presidentes Reagan primero y Bush padre después, y fueron ocho años de guerra que nos hicieron no con soldados norteamericanos sino con soldados nicaragüenses disidentes primero, y después campesinos defraudados  o engañados y esa guerra fue con muchos sufrimiento para Nicaragua y después un bloqueo económico que significaba que no podíamos recibir nada del gobierno de Nicaragua más que de los países socialistas que nos daban de todo menos dinero. Divisas no tenían, daban muchas armas y alimentos y educación, entrenamiento, pero ese bloqueo fue algo que causó mucha inflación y mucha crisis económica y el embargo que significaba la prohibición total de todo comercio de Nicaragua con EE.UU. prácticamente el único comercio que Nicaragua había tenido era con los EE. UU. De manera que hubo que buscar otros mercados y todo se hizo muy complicado. Eso hizo que con la declaración del presidente Bush dos días antes de las elecciones que eran unas elecciones honestas, libres, con posibilidad de perderlas, porque eran democráticas, Bush dijo que se acabarían todos los problemas de Nicaragua si se cambiaba el gobierno, y que si seguía el gobierno Sandinista, todo iba a seguir igual. Eso influyó en las elecciones. De manera que se perdieron. Otro de los errores de la revolución también  fue la campaña que el Cardenal (Miguel) Obando[3] en un pueblo muy católico también hacía contra la revolución; la corrupción que algunos dirigentes también empezaban a tener que desconocíamos nosotros pero que ya eran ciertas, y todas esas cosas pero principalmente fue que el pueblo ya cansado de la guerra y de los demás problemas, tuvo un voto contra su voluntad. El teólogo Julio Ghirardi en Italia decía que era una votación obligada realmente, que se había puesto al pueblo contra la pared y que equivalía a una invasión a Nicaragua.

M.H -¿Cuáles son los temas que hoy demandan en forma más urgente un cambio rotundo en Nicaragua?
E. C. Volver a la democracia. Ahora no hay democracia.
La democracia la creó la revolución Sandinista, hasta con elecciones libres, hasta perdiendo las elecciones y entregando el poder. Pero cuando se corrompió, antes de entregar el poder al nuevo gobierno, robando muchísimo supuestamente para el partido pero en verdad para los mismos dirigentes y después abiertamente para ellos mismos, eso hizo que ya no fuera revolución y se convirtió en un partido político corrompido como ha habido muchos otros en América Latina. Eso hizo, pues, que Nicaragua no siguiera su revolución como lo hizo Cuba. Por cierto que Fidel Castro a los dirigentes, a la dirección nacional les dijo que podían perder las elecciones porque se trataba de unas elecciones en estado de guerra y que los pueblos se cansan de la guerra y habiendo elecciones podían elegir un cambio de gobierno. Fidel ha sido muy sabio. Les dijo también “de todas maneras no pueden dejar de hacerlas”

M.H -¿Y cuáles serían los cambios en toda Latinoamérica que serían prioritarios en esta nueva etapa con   gestiones como la de Rafael Correa, Evo Morales,  o Hugo Chávez?
E. C. Ante todo con la democracia. Sin democracia no hay tampoco revolución. La revolución tiene que ser democrática. Con distintas condiciones en las distintas circunstancias de cada país.
A mí me parece que un presidente puede estar reeligiéndose indefinidamente y hasta ser vitalicio me parece, si es bueno. Pero no, si no es bueno. Depende pues. Estoy de acuerdo con una reelección de alguien que gobierna bien y no estoy de acuerdo con una reelección de alguien que no gobierna bien. Independientemente de las leyes, porque las leyes las cambian ellos. Y en nuestra Constitución no es constitucional que se reelija ahora Daniel Ortega. Está prohibido por la Constitución pero está reeligiéndose. Está ya en campaña.  Y con el argumento de que es anticonstitucional esa prohibición de la Constitución porque también ella dice que todos somos iguales ante la ley y él es un ciudadano como cualquier otro y por lo tanto igual ante la ley y si otros se pueden reelegir él también se puede reelegir y la Constitución tiene entonces un artículo que es anti constitucional, ese es el argumento (risas generales). Una cosa realmente increíble de grotesca.

(Una de las colegas-no recuerdo su nombre- le pregunta algo que también nos preguntamos nosotros, aunque estamos demasiado interesados en el Cardenal revolucionario, se hace difícil pensar todo al mismo tiempo y preguntar sin que se canse. Será por eso que la nota es compartida. Tal vez sea la mejor forma de conversar con este hombre mitad gurú, mitad leyenda)

Qué relación tenía con los grandes poetas latinoamericanos?
E. C. Casi no tenía relación.
Primero yo estudié en México y Estados Unidos, después llegué a Nicaragua y no tenía ningún dinero para hacer ningún viaje, ni siquiera a Costa Rica. Y Neruda no podía llegar a Nicaragua porque gobernaba Somoza, de manera que nunca coincidimos. Yo casi coincidí vez con él en mi primera visita a Chile cuando me recibió el Presidente (Salvador) Allende en el Palacio de la Moneda. El en ese momento estaba recibiendo también la noticia del Premio Nobel a Neruda en Estocolmo. Estaba rodeado de periodistas de cámara y de televisión y de cine y de todo. Se atrasó un poco el despacho conmigo hasta que él terminó su conferencia de prensa. Entonces lo primero que me tocó hacer al saludarlo fue felicitarlo por el premio a Neruda. Por eso digo que nunca coincidimos. Neruda fue un gran ídolo y una fluencia muy grande para mí en mi adolescencia y primera juventud a la cual tuve que reaccionar hasta que me liberé de la influencia de Neruda.

Con (Julio) Cortázar nos encontramos en costa rica ya. Este… no, fue antes, fue antes de la Revolución Cubana, fue todavía en el Somocismo que yo fui invitado a un congreso en Costa Rica y ahí también estaba invitado Julio Cortázar, y ahí, Sergio Ramírez[4] (exiliado de Costa Rica) y yo,  le propusimos a Cortázar que entrara con nosotros en Nicaragua clandestinamente porque José Coronel Urtecho[5] tenía una finca en territorio costarricense y muy cerca estaba el archipiélago de Solentiname con mi comunidad.
En la frontera se entraba sin papeles, sin pasaporte, sin visa, y entonces, si él entraba con nosotros no se daban cuenta. Y así fue que entró la primera vez a Nicaragua, y con esa visita escribió después un cuento que se llama “Apocalipsis”; en Solentiname. Porque allí en ese cuento, él digamos, está previendo todos los errores que van a existir después en América Latina; los secuestros en Argentina y las torturas en todos los demás países. Aparece Roque Dalton.
Él, está tomando unas fotos de pintura primitiva nicaragüense y cuando las revela en París junto a  su esposa, encuentra que son todos unos horrores los que están, los que él ha fotografiado, es decir, es una cosa ficticia, pero bueno, resultó profética.
Después estuvo llegando algunas veces más, ya, cuando triunfó la Revolución.
Algunas veces llegaba de incógnito para solamente gozar de Nicaragua y de su gente, y que no le estuvieran, digamos, acosando, con mucha frecuencia.
Cuando estaba ya muriendo, todavía, estaba pensando en volver a Nicaragua.

M.H.-¿Qué le dice el nombre de Eduardo Galeano?
E. C. ¡Ah! ¡Un gran amigo!
Coincidimos en Cuba una vez cuando mi primera visita a Cuba, después llegando muchas veces a cuba me encontré con Galeano, y también Galeano estuvo llegando a Nicaragua mucho, y se hospedaba en la casa del Comandante Tomás Borge, Ministro de Seguridad del Ministerio del Interior. Se querían mucho, pero cuando supo los robos que estaban haciendo ellos al entregar el poder al nuevo gobierno, entonces, escribió contra eso diciendo que no comprendía como guerrilleros que no habían tenido miedo a la muerte, que estaban dispuestos a entregar la vida, no querían entregar sus automóviles de lujo y sus mansiones. 
Y desde entonces no ha querido volver a Nicaragua. Lo hemos invitado muchas veces, con los gobiernos siguientes y no, no ha querido volver a Nicaragua.


M.H -¿Cuales son los sueños inconclusos de Ernesto Cardenal?
E. C. La revolución inconclusa.

M.H -¿Es posible hoy todavía?
E. C. Pues yo creo que es necesaria.


(Marcelo Nocetti vuelve a ser certero)
La poesía puede ser una herramienta de cambio en algún momento para las sociedades?
E. C. Claro que sí.  Principalmente lo es. La poesía mundial casi siempre ha ayudado mucho a la evolución humana en todas las civilizaciones. En Grecia fue también un factor de cambio y más que todo en la Biblia con los profetas que son grandes poetas; Isaías, Jeremías, si uno los lee simplemente como poesía, son grandes poetas. De ahí sacó Whitman la revolución poética suya; de estos profetas de la Biblia, que usaban  la poesía para cambiar la sociedad.
La poesía como denuncia de la injusticia y como anuncio de una sociedad justa. Hasta Aristóteles, que estuvo contra la esclavitud, decía que era necesaria y que era justa, y no se veía cómo podría haber un mundo sin esclavitud porque ¿quién iba a trabajar? (la ironía nos hace reír a todos)
El mismo Marx dice que la esclavitud fue un progreso a lo que había anteriormente en la sociedad y que fue sustituido por otro progreso que fue el feudalismo, que también fue sustituido por el capitalismo, que es menos injusto que el feudalismo, pero también lo es. Y que por eso el capitalismo tenía que dar paso al socialismo. Esos son los razonamientos de Marx. Y que en aquel tiempo tenía que haber esclavitud dice Marx, eso explica que Jesús no habló contra la esclavitud, ni tampoco San Pablo, porque también está el problema que quedaban desempleados todos los esclavos pues, y no había fábricas para emplearlos,  todavía (risas)
Sin embargo, con todo esto, la Biblia dice que no debe haber esclavos.

M.H -En el asesinato por encargue de Somoza a Sandino existe un factor común entre los dos, que era la masonería. ¿Cómo se relacionaba la masonería con el poder en ese momento?
E. C. Masones eran muchos. Sandino entró en la masonería pero bueno no hay muchos documentos de eso tal vez porque es una sociedad muy secreta. Casi no se sabe mucho de Sandino masón. También Somoza fue por otra parte masón. No es que fueran hermanos masones y que estuvieran juntos ni nada. Se dice que cuando Somoza mató a Sandino fue sancionado por la logia. Porque Somoza era grado 33 pero esas cosas todavía no han sido muy estudiadas. Estarán tal vez en archivos que todavía no se conocen. No tienen constancia si un masón maltrataba a otro masón.

 

 

El zorzal se ha ido silenciando, cantando solo en intervalos breves. Ahora solo se escucha el viento en el pino, y un aire distinto gira entre nosotros que intentamos reflejar en fotos esa mezcla de esperanza y privilegio que este hombre deja al hablar. 

Este mito viviente mitad pájaro, mitad sueño.

Un Cardenal y un zorzal, hoy nos hablaron de Revolución.






[1] Prólogo a sus Obras Completas editadas por patria Grande  Poesía Completa 1ª. Edición – Buenos Aires: Patria Grande 2007

[2] Thomas Merton (Prades, Francia, 1915 - Bangkok, 1968), monje trapense, poeta y pensador estadounidense. Está considerado como uno de los escritores sobre espiritualidad más influyentes del siglo XX. http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Merton

[3] Miguel Obando Bravo , S.D.B. es un cardenal nicaragüense y arzobispo emérito de Managua nacido en el poblado La Libertad, departamento de Chontales, prelatura apostólica de Juigalpa, el 2 de febrero de 1926. www.wikipedia.org 
[4] Escritor y ex vicepresidente nicaragüense (Revolución Sandinista) http://edant.revistaenie.clarin.com/notas/2010/02/02/_-02132231.htm

[5]  (Granada, Nicaragua, 1906 - Managua, Nicaragua 1994). Fue un poeta, traductor, ensayista, critico, narrador, dramaturgo, diplomático, e historiador Nicaragüense. Ha sido descrito como «El pensador Nicaragüense más influyente del siglo veintiuno».Después de apoyar el fascismo en los años treinta, se volvió un fuerte partidario de el «Frente Sandinista de Liberación Nacional» en 1977. Archivo: Http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/0/0e/Jose Coronel Urtecho.jpg


(*) Agradecimiento especial a la colaboración de Xulia María




Colegas periodistas, debajo al centro Jorge Boccanera. Al centro, Ernesto Cardenal.






“Otro Cantar”                             

Teresa Parodi vuelve a posar la mirada en el otro país.


A poco de sus presentaciones en el CAFF (Club Atlético Fernández Fierro) en Capital Federal, el diálogo con la artista surge natural, distendido y se expande siempre reflexivo y certero.


Fotografía  Gentileza  Eduardo  Fisicaro
Callecitas empedradas, canteros florecidos, paraísos, jacarandaes, tardecitas y noches muy activas. El barrio del Abasto se impone por características propias. Mucho joven en peñas circundantes, cigarrillo, cerveza, música y una suerte de jolgorio sano del fin de semana. Es primavera recientemente florecida, y en Buenos Aires eso se palpa fácilmente. Hay un renuevo extraño flotando en el aire mezcla de gran ciudad y barrio con esperanzas de no perder la cuadra amiga, el gato en el tapial, la penumbra arbolada que supone un aroma a flores todo el tiempo, en cualquier momento.



Más allá se oye un bullicio distante. A mayor verdad, música de fondo y charlas, risotadas, cada vez más cerca, hasta dar con un bostezo de portón de chapa, luces de colores, y al final de un ancho pasillo, una boletería. Esto es el Club Fernández Fierro. Sitio mágicamente musical a pocas cuadras de Avenida Corrientes. Un trozo de barrio urbano, recortado entre farolitos de colores, telas media sombra para no ver, y no tanto, el show gratis a través de una abertura amplia en el costado. Noción de cierta trampa futbolera o de vecinos asomados para al menos oír, cuando no se puede pagar la entrada. Aquí se presenta el nuevo disco de Teresa Parodi, Otro Cantar, que haciendo honor a su nombre, se ha escapado del protocolo de las salas de teatro o el lleno de un estadio, para encontrar el abrazo afectuoso, el saludo entrañable de los amigos compartiendo el vino y algunas empanadas. 

Y si de amigos se trata, a Teresa no le falta la presencia de algunos de los suyos, entre otros, Vitillo Ábalos, Marian Farías Gómez, Mónica Abraham, y la Bruja Salguero. Tal vez sea este mismo “el otro cantar” que nos hace tanta falta, sin tanto artilugio escénico para recalcar una vez más, que el músico popular debiera guardar la impronta de su identidad. La misma que le permitió alcanzar una estrella más de las que todos alcanzamos normalmente. Así comienza esta mágica noche de recuperar la noción de disco en nada más y nada menos que un club de barrio, el espacio donde tal vez sea más real la posibilidad de devolverle al hombre de pueblo su noción de ser, la música de su región distante.





Que visión tenes hoy del correntino, del entrerriano del litoraleño que está en Buenos Aires. Como esta ese hombre que tiempo atrás dio lugar a cosas como El cielo del Albañil por ejemplo?


Creo que siempre hay gente en las grandes ciudades buscando un mejor estar, un porvenir diferente, mejor y seguramente viene con todo el desarraigo con el que vine yo en su momento y con el que vino Vargas que es el protagonista del Cielo del Albañil y todavía hay correntinos que trabajan en las obras en construcción y el tema sigue teniendo vigencia. Hay muchos correntinos que son mozos que me van saludando y con los que nos vamos reconociendo en el hablar. Creo que el país del interior sigue siendo un tema muy importante, por lo menos en mis canciones. Necesario. Mucho más que importante. Mi canción sigue siendo la canción del interior. Y va a buscar otras canciones, otros cantares. No se termina de afincar en la ciudad pese a que la ciudad me ha recibido y me ha amparado y me ha permitido hacer conocer mi trabajo. Pero yo sigo sintiendo que mi canción es del interior y que vuelve al interior y dialoga con él todo el tiempo.


Hay una Teresa Parodi de aquella época y esta Teresa Parodi que esta reformulándose a sí misma. Esta decisión de ir al Club Fernández Fierro pertenece a esta reformulación de la propia Teresa, o de entablar otro diálogo a partir de este disco?


Siento que tenía una necesidad ideológica de recuperar esos lugares, ese barrio, el club del barrio que era un punto de encuentro maravilloso, una sana costumbre argentina, que nos hacía bien porque nos reconocíamos unos con otros y compartíamos horas de muchísimas cosas que nos enriquecían. Esto se ha perdido mucho. Pero por suerte, el fenómeno que se produce en el CAFF, que es un lugar que era un taller y donde la orquesta Fernández Fierro que está llena de jóvenes criteriosos, saludables, llenos de energía, ensayaba hasta que terminó siendo un espacio donde se hace música que empezó a convidar también a la música del interior. Aunque parecía en principio que era tan solo tango, y a mi me pareció un lugar entrañable, increíble porque lo inventó la gente, la misma que recuperó su barrio, que recuperó sus lugares. Me acuerdo que esos días que yo canté, el público que yo atraje al lugar estaba realmente desconcertado porque llegaba y se topaba con un portón de chapa que encima a veces no estaba todavía abierto o estaba a medias entornado y después tenían que caminar por una especie de pasillo largo, y  contaban los amigos que estaban en la boletería que pasaba la gente y decían entre ellos "¿pero es acá?”, o “no es acá, vos te equivocaste”, iban discutiendo hasta el fondo hasta que allá alguien les decía “ si, es acá donde canta la Teresa, pase al fondo”, y detrás se encontraban con una cortina de plástico de la más alta escuela barrial, y con un pizarrón en donde estaba escrito “Hoy: Teresa Parodi” como quien dice “Hoy: Guiso de lentejas”. Las mesas son grandes, chicas, las sillas con lo que hay, pero hay un clima, m’ hijo, y yo pensaba para mis adentros, “cuando lleguen van a encontrar una fiesta adentro” y esa fiesta es la que yo fui a buscar y esa puerta la encontré y encontré la respuesta de la gente. Entonces todos entendieron por qué estábamos ahí y se produjo la magia y la cosa que se produce cuando la musa pasa a ser luego de esta toma de posición, la protagonista de un encuentro como es el de un artista con su música.



Chiqui  Ledesma como invitada
Alguna vez viste El Otro País y lo viste muy claramente por esa capacidad del letrista que alguna vez dijiste que es la de quien puede ejercer el oficio de “lo veo te lo cuento”. Viste en aquel tiempo ese otro país, y ahora ves este donde está Arbolito, Lisandro Aristimuño, la Chiqui Ledesma, todo este país que está sonando maravillosamente bien y dentro de eso cuento a Joselo Schuap, a Coqui Ortiz, al Negro Aguirre y a tanta gente que viene trabajando desde abajo. ¿Cómo está recibiendo la gente esta cosa nueva de un Aristimuño por ejemplo que desde el sur viene marcando una voz muy fuerte que no estaba presente hasta el momento?. Desde Neuquén prácticamente no había ninguna voz que vinera resonando.
                            
                          
Yo creo que hice una experiencia para mí extraordinaria y enriquecedora. Primero yo los fui a buscar porque los admiro y los necesito así como necesito a los maestros, y en este disco está reflejado. Yo como generación del medio, que tiene ya su propia voz agarrada con una mano muy fuerte de los maestros de donde vengo, y con la otra mano muy fuerte de los que ya están caminando hacia adelante que son el porvenir, pero el porvenir es hoy esta lucha del hoy y la felicidad por cantar que tiene Argentina y que tiene América Latina y que es tanto de un género musical como de otro. Lisandro Aristimuño está canalizado por la Patagonia. El no hace folclore y si se ponen los folcloristas a cuestionar eso, que pierdan el tiempo con lo que quieran. Lisandro hace una música Argentina atravesada por su país. El lenguaje, en la música como en la palabra en Lisandro encuentra colores, metáforas, abre puertas, puertitas, senderos, hace lugares increíblemente bellos y cuando cantas eso te va llevando con una fluidez hacia rincones insondables de la canción popular. A los que quiero llegar con la música de Brasil, como con la de Ana Prada. Son esos lugares hacia donde quiero ir. A esa frescura, a esos manantiales que están en otro lado y que un día definieron o los Orozco Barrientos, o Arbolito que viene con su propuesta definida y que ha llegado aquí como un manotazo fuerte entre los jóvenes, en lugares donde no todo el mundo llega. Entonces digo “qué riqueza”; yo aprendo de ellos, quiero aprender, seguir aprendiendo, quiero seguir dándome cuenta que tengo la capacidad de asombro intacta y ellos me demuestran que la tengo y eso es lo mejor que le puede pasar a un artista. Saber que no tocó todo todavía, que no cantó todo todavía, y que hay mucho más y que está bueno que uno siga por ese camino buscando.


Es maravilloso que vos admires como artista a estos artistas jóvenes. Ya ese hecho es maravilloso. Pero por otro lado esto que vos venís mencionando es justamente lo que tanto trabajo nos ha costado a los argentinos que es la construcción de lo simbólico. Y en eso estás haciendo un trabajo muy similar y paralelo al que en algún momento hizo Mercedes (Sosa) con el rescate de talentos.


Es porque uno es consciente que uno  es parte de un todo y la música no empezó con uno. Empezó mucho antes y no se termina en uno. Gracias a Dios. Uno ya es parte del colectivo musical, y está hablando de una Argentina y de una América Latina riquísimas, antiquísimas y uno tiene que salir a buscar eso. Ahora si vos no sos consciente de eso y bueno te dedicarás y te irás quedando y tampoco crecerás como artista. Mercedes nos enseñó muy claramente el camino diciendo esto mismo. Ella llamaba a los jóvenes y a los maestros, y a la gente del rock y a la del tango porque era cantora de todos. Eso nos enseñó muy claro, nos recibía en su casa y en su escenario con los brazos abiertos estaba siempre lista para la grabación, la protección, el afecto y además el empujoncito para que vos hagas lo tuyo. Mercedes era magnífica maestra para estas cosas y yo aprendí a su lado y quiero ser digna de semejante maestra.


Chango Farías Gómez decía que todavía quedan muchas cosas para hacer con una guitarra.

Ya lo creo. Otro grande y querido amigo que extraño me parece mentira que ya no esté, que dejó tanto y que abrió tantas puertas también. Nos demostró hasta sus últimos días tocando con la orquesta última que formó que era maravillosa, quizás la mejor formación, que había un rumbo y una búsqueda extraordinaria. Cada trabajo del Chango tenía muchísima enseñanza. Yo creo que eso es también muy aleccionador. Chango tocó hasta morir, hasta dos días antes de morir.


Menciono tres nombres y me decís que te sugieren? Zito Segovia, Hamlet Lima Quintana, y Raúl Barboza.

Zito Segovia fue un gran amigo al que admiré y que quise mucho y extraño porque creo que fue un autor y compositor que pudo haber dado aún más a la música argentina y de hecho sus dos primeros discos fueron maravillosos y un gran aporte a la región.
Hamlet Lima Quintana es uno de los grandes, inolvidables maestros queridos amigos, entrañable que dejó una obra tan grande que vamos a seguir cantando por los siglos de los siglos.
Raúl Barboza lo mismo, lo quiero, estamos intentando componer juntos, yo la letra y él la música, en una melodía bellísima. Lo quiero mucho y lo admiro, es un gran artista argentino con una manera tan especial de hacer que ese instrumento hable y cante que es imprescindible para la música de la región.


¿Que viste del país en esta última elección de los argentinos, que sacaste en limpio, que se ve?

Yo creo que el país eligió un modelo en donde siente que está viviendo mejor, donde se siente incluido. La gente demostró además que ya no es tan como se cree que los medios pueden lograr con su mensaje tratas de base como de la nariz a lo que ellos piensan. Demostró que a pesar de todos los envases mediáticos, la gente eligió con la conciencia muy bien puesta en algo superior a ellos mismos que es el país que somos y que si al país le va mejor nos va mejor a todos. Entonces me parece que esta demostración en las urnas ha sido muy aplastante, muy contundente, se que Cristina a esto lo va a oír, que se lo merece. Nuestra presidenta es alguien a quien la han vapuleado, le han puesto palos en la rueda desde el primer día de su mandato pero sé también que tiene cintura política, que es una estadista una gobernante y contesto todo el tiempo con mas y mas acción, más y más política. Y demostró que se pudo comunicar con el pueblo y que el  pueblo la escuchó y eligió lo que yo también deseaba que eligiéramos juntos porque en verdad yo admiro totalmente este modelo nacional y popular.


 Miguel Hernández 


Fotografía Gentileza Eduardo Fisicaro




FONTANARROSA X 2




 Tal vez por ironía del destino, hablar del “Negro” Fontanarrosa es cosa seria aunque no precisamente solemne y aburrida. Sobre todo cuando “el Negro” se duplica y es necesario valorarlo bajo el manto de ideas que lo protegen para demostrarnos a todos que más allá de los obstáculos, el secreto de la risa es uno sólo: tener ganas de vivir.

Uno, el humorista que tal vez haya logrado más publicaciones en la Argentina y fuera del país, junto con el maravilloso Quino, quien poco tiempo atrás alcanzó la frontera japonesa con su eterna Mafalda.

Otro, el hombre que nos vuelve a la reflexión profunda como ejemplo de tesón y creatividad aplicados al oficio de sortear las dificultades cotidianas con la bandera en alto, muy en alto, de los ideales. Estas dos formas componen un mix indisoluble de un hombre que se regocija en el diálogo pleno de contenidos, con formas, conceptos y el suficiente debate interno para inclinarse después sobre el papel y componer la gota diaria de sudor, la misma gota de tinta que por momentos lo viste de personaje y como tal, dibujado por sí mismo.

Cómo estás en esta Córdoba después de una jornada emotiva propuesta por la UNC y luego, con el correspondiente toque de humor?

En Córdoba en líneas generales yo siempre me siento muy bien. Tengo una relación muy particular con esta ciudad, que viene desde la década del 70 fundamentalmente de la revista Hortensia. Entonces, me pasa salvando la distancia, lo mismo que me ocurre con Colombia. Por supuesto que allí he ido muchas menos veces, pero siempre que tengo la oportunidad de ir a alguna de las dos para mí es muy gratificante, porque es volver a encontrarme en este caso con una de las ciudades en las cuales yo creo que viviría tranquilamente además de Rosario. Y aparte por la historia personal, la cantidad de amigos. Vengo a un acto con cierto protocolo, no digo solemnidad pero cierto formalismo que de todas maneras implica un gesto de cariño, por lo que estoy realmente muy bien.

Cuáles son las cosas de las que NO te reís?

Creo que todos tenemos una serie de temas que nosotros mismos dejamos de lado. Yo creo que charlando con colegas con amigos, ninguno se ha reído del tema “Desaparecidos”. En líneas generales, este es un tema que se habló bastante en la última gran crisis económica del 2001. Las crisis en general son favorables al humor, primero porque estamos acostumbrados a vivir en crisis, y el humor siempre es “en contra”. Entonces las crisis son situaciones conflictivas, efervescentes, donde se da lugar a señalar, a criticar mucho, favorecen al periodismo el cual tiene mucho por hablar. El problema y lo que a mí al menos me paraliza, es cuando las crisis pasan a ser tragedias como Guerra de Malvinas, atentado a la AMIA, atentado a las Torres, mortalidad infantil o como decía antes, el caso de los desaparecidos. Tal vez no haya ninguna ley escrita que estipule sobre qué cosas se puede hacer humor o no, pero a nivel personal, cada uno tiene temas que son demasiado dolorosos, y en ese caso el periodismo sí puede encontrar muchas vetas para escribir, pero para el humor se complica porque uno teme aparecer riéndose de la desgracia de gente que no merece que se rían de ellos.

Vos tenés una composición bastante clara y simple, tomando lo simple como el final de un proceso analítico, del Hombre de la Calle ¿cómo ves hoy a ese Hombre en esta Argentina nueva después de un siglo tan trajinado?

Lo que pasa es que no tengo una visión tan abarcadora. Uno se mueve dentro de un grupo de familiares, de amistades, de gente conocida y lo demás es a través de los medios de comunicación y lo que se puede recoger. Indudablemente todos estamos supeditados a los vaivenes sociales, políticos y económicos del país. En este momento veo en general a la gente bastante mejor que hace cuatro o cinco años atrás, precisamente viniendo de aquella crisis económica tan enorme que creo que fue un cachetazo muy grande a nuestro orgullo, y hasta me parece que en algunos casos nos vino bien para no creer en peces de colores. Hoy por hoy me parece que la situación económica ha mejorado, no está bien pero la tendencia es a mejorar. Obviamente que la famosa distribución equitativa no se ha dado ni se va a dar en mucho tiempo, pero hay más dinero dando vueltas y eso por ejemplo en ciudades como Rosario se aprecia mucho. Rosario es una de las ciudades más beneficiadas por todo este fenómeno de la soja. El puerto exportador argentino diría, es dinero que se ha volcado más que nada en la construcción y todos sabemos que eso moviliza una gran cantidad de gente. Es decir que en líneas generales lo veo mejor al hombre común de la calle.

Crees que este hombre ha aprendido algo más a fuerza de sacudones?

Son momentos, porque tampoco puede decirse que uno haya aprendido definitivamente nada. Hay desconfianza sobre ciertos factores que nos han costado mucho. Digo esto sobre todo a través de lo que leo. Hay una vuelta a depositar el dinero en los ladrillos, que es algo que se puede tocar y se puede ver. Por ahí ya no hay tanta especulación financiera, y la bolsa y las acciones y los créditos y los dividendos que pueda dar la plata puesta a trabajar en tal parte. O si no, la otra, es gastársela y disfrutarla y salir a comer con los amigos. Desde ese punto de vista creo que ha sido positiva la última crisis económica.


Existe alguna forma del Negro Fontanarrosa que no hayamos visto desde tu trabajo?

No, te diría que no me da la sensación de tener asignaturas pendientes. Como suelo repetir, siempre para todos nosotros la asignatura pendiente es que el trabajo te salga mejor. Hacer mejores chistes, encontrar mejores ideas para los cuentos, pero para mí este trabajo siempre ha sido una finalidad en sí mismo. No es que yo hago esto porque me permite ganar dinero, pero el día de mañana quiero pintar o quiero solamente escribir o quiera volcarme al teatro o cosa por el estilo. Esto es lo que a mí me gusta. Posiblemente ahora por las características del negocio o del país, haya más posibilidades de hacer cosas para el cine o que cosas mías sean llevadas al cine, como en este momento se está haciendo en animación Martín Fierro a partir de las ilustraciones que hice dos o tres años para Ediciones de La Flor. Pero en líneas generales no hay una actividad que yo haya venido postergando y que el día de mañana vaya a mostrar al público.

Tiempo atrás un cantor decía “yo canto en defensa propia”, vos hacés humor “en defensa propia”?

En principio el dibujo es una cosa que vengo trayendo desde muy chico, porque simplemente me gustaba la historieta y empecé a copiar esos dibujos e indudablemente me gusta contar y narrar; es algo vocacional. No tengo esa aspiración que se suele dar de estar esperando las vacaciones o el fin de semana, o estar preocupado porque tengo que volver a trabajar. Para mí siempre el trabajo ha sido algo gratificante, y desde ese punto de vista te digo “SI”, puede considerarse en defensa propia; o simplemente el espacio donde encuentro satisfacción y una manera de expresarme.

Cómo nace Inodoro Pereyra?

Nace precisamente aquí en Córdoba, o “para” Córdoba en la revista Hortensia en el año ‘72. Yo estaba publicando chistes sueltos en Hortensia, y en ese tiempo nos escribíamos mucho con el Negro Crist. Teníamos un intercambio postal grande y yo le envíe a él como obsequio personal –no con la intención de ser publicada– una historieta hecha directamente a tinta que era una parodia de “Harry El Sucio”, el personaje de Clint Eastwood, sabiendo el gusto que tiene Crist por esa temática de las armas, de los hampones. El Negro se lo mostró a Cognini, y luego Cognini lo publicó y a mí me pareció realmente muy interesante retomar el viejo e infantil gusto por la historieta, así que me propuse enviar más historietas de distintos temas, pero sin la intención de continuar con ninguno. Hice algunas historietas siempre de una plancha sola, hecha directamente a tinta sobre la guerra de Vietnam; alguna parodia de las películas de cowboy spaghetti italianas; hice otra más de Boggie e hice una parodia gauchesca del Martín Fierro, a la que le puse “Inodoro Pereyra” como le podría haber puesto cualquier otro nombre, porque te repito, no pensaba seguir con eso. Pero cuando salieron publicadas me pareció que tenía ganas de seguir tanto con Inodoro Pereyra como con Boggie, y prácticamente las empecé a desarrollar sobre la publicación, o sea sin ningún estudio previo de los personajes. Así que ese fue el comienzo un tanto casual, si se quiere, de Inodoro Pereyra y Boggie “El Aceitoso”.

El caudal de información cultural de Inodoro Pereyra es bastante considerable.

Siempre he sido un lector consecuente, y aparte creo que no fue casualidad. Estamos hablando del año 72, una época que aunque suene sorpresivo, la música de moda era la música folclórica. Estaba el comienzo o el apogeo o el despuntar de Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Los Fronterizos y especialmente dos o tres creadores de letras como Hamlet Lima Quintana, Armando Tejada Gómez, y también mucho Alfredo Zitarrosa, a quienes yo escuchaba permanentemente. Creo que eso dio lugar a que también surgiera la idea de hacer Inodoro Pereyra, también ligada con el radioteatro gauchesco que escuchaba cuando era muy chico. O sea, yo no lo escuchaba pero siempre había una radio en el vecindario que acercaba el radioteatro gauchesco.

Aquél viejo León de Francia.


Bueno, el León de Francia me acuerdo, fue muy popular en Rosario y yo soy muy amigo de Pepe Fábregas, un arquitecto rosarino que vive en México, hijo de Federico Fábregas, quien hacía el León de Francia en radio.

Te quedaron personajes pendientes en el dibujo?


No, no creo. Por otra parte yo digo que los personajes son como hijos, entonces significa toda una responsabilidad iniciarlos porque se supone que si uno hace un personaje es para un esfuerzo de largo aliento. No vas a hacer un personaje para que dure dos semanas o al menos no es esa la intención. Los que salieron fueron éstos y después siempre han sido un poco por casualidad, los poquitos que han aparecido digamos en otro orden de cosas. La Hermana Rosa, esta mentalista que yo escribí para Clarín que predice o se supone que predice los resultados del mundial, también fue producto de que empecé escribiendo algunas cosas para Clarín, e incluí dentro de varios personajes a una mentalista y después frente a la repercusión lo continué. Pero no, no ha habido otros personajes que hayan quedado en el tintero.

A Inodoro Pereyra le hace falta que lo maten como a Superman?

No, aparte digamos que hubiera sido un digno final para Boggie. Es más, en algún momento pensé que si alguna vez terminaba con la historieta como después terminó, tenía que terminar en forma violenta como había sido su vida. Lo que pasa es que me cansé, no tenía más ganas de hacer la historieta entonces simplemente quedó ahí. No parece una decisión recomendable matar un personaje porque uno no sabe si después lo querrá retomar. Aunque lo que vos mencionás de Superman, indudablemente eran decisiones comerciales, simplemente con la intención de reavivar y reactivar el interés en el público por el personaje. Pero no creo que sea recomendable matar a un personaje.

Si pudieras traer a tus amigos como en algún momento lo dijo Miguel Hernández en su Elegía y volverlos a tu huerto y a tu higuera, a quienes volverías a través del dibujo o de tu humor?

Obviamente a mucha gente. Ahora, dentro de los amigos personales seguramente te daría nombres de gente que no es conocida popularmente sino que han sido amigos personales míos. Dentro de los que uno puede mencionar y que son de conocimiento público dentro de los que yo conocí personalmente, porque algunos han sido muy admirados por mí pero no llegué a conocerlos en forma personal, una de las primeras personas en las que pienso es en el Gordo (Osvaldo) Soriano. Obviamente porque a veces lo comentamos con gente que lo ha conocido también, y cuesta pensar en la desaparición del Gordo, en el sentido de lo que significaba como persona, como amigo. Si uno piensa en una mesa de bar o de café o para ir a cenar con un grupo de gente, hablar de todo, de cine, de fútbol de literatura, de lo que fuera, infaltable el Gordo Soriano. Te lo nombro como un símbolo de tantos otros que uno quisiera tener cerca.

Negro, gracias por todo esto. Ojalá de alguna manera todos los que seguimos los pasos de Fontanarrosa desde lo afectivo, podamos retribuír todo lo que pusiste sobre el tablero alguna vez y todo lo que está impreso.

Mirá, yo tengo la misma impresión al revés porque en todos estos últimos años, especialmente atravesando problemas de salud complicados, son tantas las muestras de cariño que he recibido de gente a la que nunca he conocido personalmente, que me siento en la misma situación. A veces lo conversábamos con el Nano Serrat, porque él también atravesó una situación difícil. Y me preguntaban algunos periodistas en Rosario cuando fue Juan la última vez, y yo les decía “mirá, la gente lo quiere a Serrat por una razón muy simple, y es que Serrat quiere a la gente”. O sea, es muy difícil que vos quieras a alguien que intuís que no te quiere. Entonces en este caso, a mí se me presenta desde el otro lado. A veces yo no sé cómo retribuír a la gente todo lo que la gente me da.

Me voy sin saber cómo retribuir su simpleza. En principio un abrazo, un beso en la mejilla como si siempre nos hubiésemos conocido, y creo que él lo acepta de igual forma. La noche afuera hace lo suyo , y mientras camino siento que no basta con cuidar al personaje. También hay que quererlo. Pero fundamentalmente, seguir dibujándolo entre todos día tras día.

Córdoba 10 de Agosto de 2006
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De: "Roberto Fontanarrosa" Ver detalles de contacto
A: migherau@yahoo.com.ar
Asunto:
Fecha: Tue, 5 Sep 2006 18:56:11 -0300

Miguel: recién ahora pude echarle una ojeada a tus textos. No puedo hacerte mayores comentarios sobre las poesías, porque no soy un consumidor de poesía. Advierto, de todas maneras, como en todos tus textos, un prolijo y rico manejo del lenguaje. La poesía se mete, también, en el fragmento de novela que me mandaste. Es un estilo. Confieso que a mí me tira más el estilo directo y periodístico. Lo de corte humorístico me gustó por el tono delirante, aunque, leído rápido, me sonó algo caótico. Pero siempre todo dentro de un buen nivel. Un abrazo. El Negro.
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La Humorada Más Boogie Del “Negro”
DE CUANDO FONTANARROSA SE CANSO DE DIBUJARSE A SÍ MISMO
"En Rosario, su pueblo y el mío,
se nos ha muerto como del rayo
el Negro Fontanarrosa,
a quien tanto queríamos"




Decía que “el humor siempre es en contra de las crisis”, sin saber que tal vez una de las crisis más complicadas sea vivir sin el “Negro” que nos enseñó a querer el humor como una forma de desplazarnos a la risa por la sola necesidad de sanarnos por dentro.
El humor bien entendido también empieza por casa?.
El Negro Fontanarrosa sabe que morir es una humorada para volverse eterno por generaciones. Tal vez el Beatle más encumbrado del dibujo, capaz de melodías en tinta que algún científico investigará más tarde para develar el misterio de las proporciones entre la risa y la melancolía que tan sabiamente supo mezclar el mayor centro forward del humor argentino. Del mismo modo que aquellos seres de su "Planicie de Yotosawa", el “Negro” constituye un auténtico espécimen del orgullo de ser argentinos, porque aquí no caben dudas. El “Negro” es de Rosario aunque todos los habitantes uruguayos comiencen ahora a reclamar su natalicio. El primer Gardel que nadie podrá quitarnos, porque vaya donde vaya, seguirá sonriendo por nuestro argentinismo tan obcecado y dibujándonos las amnistías a cada paso.


Qué lo parió.
Boggie le cuida las espaldas. A su lado Mendieta exhibe sus fauces más afiladas a quien intenta acercarse; Inodoro entretanto le ceba unos amargos a él y al Gordo Soriano, mientras Eulogia le prepara unas empanadas de mortadela, producto de la última doma de Inodoro.
Quién iba a decir que en este esfuerzo por evitar el llanto, íbamos a reclamar automáticamente su presencia para al menos esbozar una sonrisa, y muy a pesar de ello, nos iba a arder el dolor de perderlo entre los barrabravas de la hinchada siempre presentes. Soriano, Cognigni, Olmedo. ¿Pero es que no somos capaces de reír sin el “Negro”?. Simplemente, NO. Es que contamos con dos problemas básicos para ello. Nuestra amargura, y nuestra tristeza. Entonces no nos sentimos ni zonzos ni pavotes, sino “pelotudos”. Porque el país entero lo llora y en verdad no nos sale ni un solo chiste. Ni uno solo.


“Como me voy a morir sin que mi madre me vea”, decía Armando Tejada Gómez, a quien él supo admirar en su juventud y a lo largo de toda su carrera junto a Hamlet Lima Quintana y otros, de los que supo extraer gran parte del conocimiento telúrico expresado por Inodoro. A lo que él contesta “si me vieras vieja”.
Evidentemente Mamá Rosita no dejó de verlo nunca, y allí va, este “Negro” vuelto raíz del aire que de ahora en más, será parte de una de nuestras más necesarias amnistías; la de aprender a sonreír, a pesar de todo.




   Miguel Hernández.
20/07/2007



DOMINGO CURA
LA HUMILDAD QUE RESUENA


                                                                                           
Una presencia callada se pasea entre el bullicio festivalero, haciendo caso omiso al ruido y a la fiebre periodística que por momentos abruma. Eso puede ocurrir en éste o en cualquier otro escenario de tantos en el país. No importa dónde. Lo que realmente trasciende, es la verdadera dimensión de este hombre que tras su gesto adusto con aire de reseco, porta una calidez insospechada aunque al mismo tiempo intrigante. Lo suficiente para comenzar a desandar la memoria musical de Domingo Cura, todo un artista que desde la sencillez de un parche de bombo, trascendió al mundo, al punto de transformarse en el más grande referente de la percusión argentina, y por qué no de toda Latinoamérica.



Alguna vez “Chango” Farías Gómez destacaba que aún restan muchas cosas por hacerse con las seis cuerdas de una guitarra o con el sonido de un bombo ¿Cómo es esto para Domingo Cura?

Yo creo que nunca se llega al fin con un instrumento. Siempre hay algo por aprender. El bombo me dio a mí el pie necesario para aprender todos los instrumentos de percusión que toco y gracias a Dios me abrió un camino muy grande. Gracias a ese bombo legüero que me llevó a tocar la tumbadora y otros instrumentos, he tocado con muchas orquestas de jazz. He grabado con Nat King Cole, con Pedro Vargas, con Lucho Gatica, con Vinicius, con María Creuza con infinidad de artistas. El bombo me abrió todo un camino largo, pero siempre hay algo que aprender.




Qué cosas se traducen en la percusión, la expresión del cuerpo, el murmullo que el músico tiene en sí dentro, el ritmo de la naturaleza?




(Se sonríe) Sobre todo el sonido del instrumento. Eso te abre un poco la mente como la guitarra o como el piano. Hay pianistas que le sacan un ritmo, un sonido distinto al piano, al punto que es una maravilla verlos y oírlos tocar. Y otros que tal vez tocan mejor, no logran sacarle ese sonido tan particular y necesario. Para eso se nace. Como el Chango dice de la guitarra y del bombo. El bombo tiene tantos recursos; matizar un bombo es difícil, matizar un bongó, una tumbadora. Hay gente que toca muy fuerte, y es muy difícil explicar muchas cosas que yo sigo aprendiendo pese a mis 74 años. Yo estoy aprendiendo todos los días, y esa es la razón por la que no quiero tener alumnos. Porque viene un chico y quiere saber en un día lo que yo aprendí en sesenta años, y eso realmente me hace mal.

Cómo se hace para que lo que lleva Domingo Cura en sesenta años de experiencia genere semilla y quede plantado germinando?


Creo que no se da muy seguido esa cosa. No nacen todos los días tipos talentosos como aquel cuñado mío que va a seguir siendo talentoso aún después de muerto. Hablo de Hugo Díaz. Ese fue un talentoso. Autodidacta igual que yo, nunca aprendió música y estaba hace cuarenta años muy avanzado musicalmente. Yo tocaba con él, y parece que nosotros hicimos hace cuarenta años atrás esto mismo que hacemos hoy. Por eso tengo ahora el placer de decirte que después de 34 años de haber grabado “Tiempo de Percusión” mi primer disco, ahora Julio Bocca lo está usando en todo el mundo con el ballet. Y eso es un orgullo muy grande.


El orgullo de pasar de generación en generación.

Por supuesto. Todos esos chicos (del ballet en escena) hoy están bailando la música mía y me estoy preguntando cómo puedo haber hecho eso, y me dan ganas de seguir haciendo cosas.

Usted como muchos referentes, como en el caso del “Cuchi” Leguizamón y “Mono” Villegas, tuvieron un ensamble muy fuerte con el jazz. ¿Se perdió este componente jazzístico hoy?




No se pierde. Yo toco así porque me he criado en una pequeña formación jazzística, igual que Hugo Díaz. La improvisación que hace Hugo Díaz ya viene de mucho tiempo, él ha tocado tangos también improvisados, y la gente que los escucha ahora no sabe que es un disco grabado hace cuarenta años. Él ya nació con esa mentalidad. Lo que pasa es que los músicos de hoy en día quieren aprender lo que uno ya hizo y no definen la particularidad del músico. A mí me gusta ver no al percusionista o al guitarrista que imita a otro, sino al que veo con una particularidad, con carácter creador.




Adolfo Ábalos decía que no sólo hay que tocar bien, además hay que tocar “lindo”


Vos viste como tocaba Adolfo Ábalos, y Villegas se moría por no poder hacer lo que hacía él. Si Villegas hubiese nacido en Nueva York hubiese sido el mejor pianista de jazz del mundo.




Y si Domingo Cura no hubiese nacido en Santiago dónde habría nacido?




No sé. Esa es mi cuna y quiero tanto a Santiago a pesar del tiempo que hace que no voy. He perdido a mucha gente valiosa, inclusive a mi hermana, Victoria Díaz, que cantaba en el conjunto con Hugo y hoy me queda una sola hermana que vive en Bs. As., (se emociona) pero de eso podemos hablar tres días, así que te agradezco infinitamente esta charla, gracias por preguntarme en serio.


           Cosquín, Abril de 2004









ANGELA IRENE
“Canto aquellas zambas de las que me enamoro”


Nacida en General Pico La Pampa, Angela Irene posee una de las voces más claras y contundentes del cancionero popular folclórico argentino. La pampeana pinta paisajes que sube a un micrófono oculto del aire desde el cual impone un color único de los temas que interpreta.

Desde lo histórico y haciendo una división gruesa, existen intérpretes que cantan y cantores que invitan a viajar, a recorrer el país, los sueños, las ansias de cantar siempre. Esa clase de cantores se transforman en referentes con el paso del tiempo porque se enclavan en el imaginario popular en sitios que solo les pertenecen a ellos.
Ese es el caso de Angela Irene.

Yo canto muchas zambas, pero solo aquellas de las que me enamoro. Y eso me pasó con Zamba del Carnaval hace muchísimos años en La Plata. La escuché en una voz de mujer y la empecé a cantar, hasta que en el 2003 Pedro Aznar me invitó a grabarla y ahí empezó realmente el éxito de esta zamba. Yo la quiero especialmente porque me acercó un público de jóvenes que me conocen a través de esa versión.

Qué crees que ocurre con el público de hoy que por momentos ovaciona todo y por momentos parece anestesiado?

Yo creo que la sensibilidad existe. Pero la costumbre a veces la adormece. El público no es tonto ni es inculto ni es insensible. Tal vez se va acostumbrando a escuchar determinadas cosas y hasta le parecen maravillosas. Pero yo que cuando elijo un tema empiezo por la poesía, estoy convencida que así como a mí me emociona, también a la gente. No es casualidad que cuando hay un bis la gente pida Zamba del Ángel. Creo que hay mucha gente en la búsqueda de las cosas bellas, de la buena poesía. Hay modas, formas determinadas, pero cuando uno tiene muchos años se da cuenta que las modas pasan y a veces se reciclan. Y estoy muy feliz porque he participado este año y el anterior también en algunas subsedes del pre Cosquín como jurado y veo que los jóvenes no empiezan cantando otra cosa que no sea la buena poesía. Incluso quienes componen, con todas las deficiencias que pueda tener una primera canción, tienen una búsqueda poética. Creo que el hombre en esencia es sensible y que las buenas letras, la buena poesía, van a perdurar.

Zamba del Carnaval, Zamba del Ángel, que otro tema te ha enamorado fuertemente?

Si hay algunos temas que yo no elegí, esos fueron los del primer disco con Ariel Ramírez, pero se trataba de grabar la obra de él. En lo personal me enamoré de cada una de las zambas que interpreto. Todavía sigue mi romance con Volveré siempre a San Juan, que es según la historia de AADI CAPIF es el tema más escuchado de los que canto en 33 años. En el año 85 me enamoré de Me gusta Jujuy cuando llueve, cuando ni siquiera conocía Jujuy, después de la Lavandera Chaguanca, en fin, me enamoré y lloré cuando escuché El Otro Camino de Raúl Carnota y no sabía de qué se trataba la letra. Cuando se lo dije se ofreció a acompañarme, la grabamos en mi último disco y el solo toco la guitarra, no la quiso cantar. Cuando me dijo el por qué de la letra me di cuenta de que aquella vez yo había llorado porque sin saberlo había captado la esencia de esta zamba. Raúl le dedicó esta zamba a los últimos momentos de su papá.

Goyeneche hablaba de la importancia de las comas, de los punto y coma, de los silencios. De qué habla Angela Irene?

Creo que cuando los intérpretes sepan el valor de la coma, del silencio, del punto, ese día va a haber grandes intérpretes. En el año 76 recuerdo que Pepete Bertiz que fue el guitarrista de Mercedes Sosa que cantaba con ella Balderrama, maravilloso, me dijo “cuando vayas a elegir un músico fijate qué importancia le da al silencio. Yo siempre les digo a los chicos jóvenes que lean la letra, con puntos y comas para saber cómo hay que interpretarla.

Qué cosas amas de esta Argentina de hoy?

Amo la tierra, amo la gente. Ningún paisaje cierra sin la gente. Amo y tengo muchas esperanzas que un día vamos a despertar y vamos a armar entre todos la argentina que nos merecemos porque hace muchos años venimos padeciéndola. Venimos padeciendo manejos, políticos, ideológicos, económicos, y creo que lo más importante que tenemos es la juventud y es necesario lograr que se desarrolle y tenga las mismas oportunidades que tuvimos nosotros. Que los jóvenes puedan crecer sin necesidad de evadirse de la realidad con drogas y sentir que mañana pueden estudiar lo que les gusta. Amo eso. Decir patria suena grandilocuente, militar. Yo amo lo que vive dentro de la patria.


Por Miguel Hernández
29 de Enero de 2010 – Peña La Salamanca – Cosquín 50

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